Semillas de quinoa

Hace ya algún tiempo que llegaron a nuestras vidas y lo hicieron (parece) para quedarse. La revolución de los “SUPERALIMENTOS” gana adeptos cada día y ya forman de la dieta diaria de millones de personas en todo el mundo. Pero, ¿qué son los “superalimentos”?

El desafío de la Healthy Life

De origen natural, sin procesar y ricos en nutrientes necesarios para el organismo; los “superalimentos” se han convertido en la panacea de los más fervorosos adeptos a la healthy life.

En una sociedad en la que prima la economía del tiempo, los alimentos procesados, precocinados y adicionados para conservarse durante largos periodos de tiempo; se han convertido en un recurso fundamental en la mayoría de hogares.

No obstante, los continuos estudios que relacionan ciertas enfermedades con una alimentación deficiente a base de alimentos procesados o precocinados, o la proliferación de intolerancias alimentarias a ciertas sustancias (como la lactosa o el gluten); han provocado que lo natural vuelva a tomar fuerza.

Y, si bien en cierto, que actualmente son tendencia, amenazan seriamente con quedarse para siempre con nosotros. Algunos, como el Alga espirulina, ya han sido reconocidos por Naciones Unidas como alimentos contra la desnutrición, debido a la alta cantidad de vitaminas y nutrientes que contienen.

Semillas de chía: un extra de energía

Para rebatir la errónea concepción de que las dietas basadas en alimentos healthy pueden producir un déficit de nutrientes en el organismo, basta con analizar las propiedades de alguno de estos “superalimentos”.

Fuente de fibra, antioxidantes y con el doble de aporte proteico que otras semillas. Esa es la carta de presentación de las semillas de CHÍA. Pero sus beneficios van mucho más allá: 100 gr. de chía aportan 631 mg. de calcio (hasta cinco veces más que la leche) y 407 mg. de potasio (el doble que los plátanos, para hacernos una idea). Además, contienen minerales esenciales para el organismo como hierro, magnesio y zinc; y son ricas en ácidos grasos Omega 3.

Su consumo habitual genera beneficios positivos sobre los niveles de colesterol (aumenta el colesterol bueno y ayuda a regular el malo) y su efecto saciante las ha llevado a colarse en las dietas de adelgazamiento, ya que ayudan a controlar los antojos.

¿Estás pensando en probarla? Lo ideal es consumirla por la mañana, preferiblemente ayunas, para disfrutar de su aporte extra de energía. La forma más común de hacerlo es mezclándola con elementos líquidos como agua, zumo o leche; y se puede acompañar con frutas para conseguir un desayuno todavía más completo.

Quinoa: el pseudocereal gluten free

No parece baladí que la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura) declarase el 2013: Año Internacional de la QUINOA.

Al igual que las semillas de chía, la quinoa es fuente de proteínas y grasas insaturadas y aporta minerales esenciales como magnesio, fósforo, potasio o zinc. Y es gluten free, lo que la convierte en una aliada para las personas celíacas ya que aporta los mismos beneficios que el consumo de otros cereales que sí lo contienen.

El consumo de la quinoa requiere algo más de elaboración que el de chía. Es necesario lavar bien las semillas antes de prepararlas, hervirlas entre 15 y 25 minutos para que se abra la cáscara y colarlas para eliminar el residuo. No obstante, la variedad de platos que se pueden preparar con ellas es infinita. Desde aderezo para ensaladas o como base en revueltos, hasta postres. Y como no, sustituyendo los cereales del desayuno.

Los estudios acerca de sus propiedades han demostrado que resulta beneficiosa para pacientes con diabetes (por su bajo índice glucémico), ayuda a controlar los niveles de colesterol y ayuda a mejorar el tránsito intestinal, evitando el estreñimiento.

¿Te atreves con la alimentación sana? La chía y la quinoa son un buen punto de partida.

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