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Charlie Hebdo y la libertad de opinión.

En este artículo se resalta la opinión muy valedera del ilustrador Francisco Javier Olea, ilustrador chileno (caricaturista). Este respetable señor en su expresión muy particular, acota con mucho énfasis que la libertad de expresión no debe tener límites y que los límites debe imponérselos cada quien en su lugar, Sigue comentando que en lo personal su trabajo carece de belicosidad, centrándose más bien en las emociones, miedos, y en cuestiones más comunes.

Siguiendo en la misma idea, habla de no encontrar ningún atisbo de humor que ofenda a persona alguna. Por el contrario, en otras personas el ejercer en su expresión artística una carga de ironía y mordacidad, siendo que; en realidad se busca es ir a la confrontación de choque beligerante y que por supuesto, tiene la libertad de hacerlo. No hay que creer como muchos, que se sienten tentados a sostener, que haya que reglamentar el humor y en su contexto, dentro de ciertos cánones morales, utilizando de manera sesgada la ética y aupando que haya intocables, sobre los que no se puede opinar.

Cultores de la libertad

En este orden de ideas actual, los cultores de la libertad de expresión sin filtros, ni límites, solo los que ponga la civilidad, las buenas costumbres y la moral de cada quien en particular. Opinan en un sentido general que, no debe haber ninguna religión que escape al escrutinio de la crítica abierta, guardando el debido respeto pero; sin potenciar los fundamentalismos, puesto que lo que se hace es potenciar cosas intocables, que no las puedes ni ver y, si lo haces te matan.

terrorismo

Se dice que los ilustradores de Charlie Hebdo, ya contaban con protección policial, pues ellos sabían en lo que se estaban metiendo. Ellos; en realidad fueron una especie de mártires de la libertad de opinión, porque prosiguieron adelante a pesar de haber tenido muchas amenazas, al parecer ya les habían anunciado que esto era en serio. Desperdiciaron la oportunidad de parar, no lo hicieron, lo que los convierte en héroes de la libertad de opinión. Lucharon hasta el final, por lo que pensaban y murieron por lo que ellos creían. Indudablemente fueron unos héroes.

Me uno a aquellos que piensan, opinan, que la caricatura, no es ofensa burda, hay un trabajo, una reflexión, una vuelta de rosca, un sentido figurado de la burla y un trabajo creativo.

Se observa que en el arte se pueden ver expresiones que en su discurso, pueden incomodar a mucha gente, sin embargo colocándose en ese nivel, la caricatura se encuentra insertada en ese contexto. Es en este tipo de instancias donde generalmente el mundo se convulsiona. Sigue Olea opinando: Twitter, pasa a ser un libro de condolencias, donde cada uno manifiesta sus primeros sentimientos y mi primer sentimiento son dibujos. Para terminar; lo que Olea dice es que; la gente en las redes sociales expresa algo que responda a su emoción y generalmente las imágenes son bastante más potentes que el discurso más largo.

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