Charles Robert Darwin, y su gran historia de las investigación, cambio la manera en que hasta entonces se veía el mundo y los seres que lo habitan, lucho con tradiciones milenarias para hacer que el mundo viese la verdad de la evolución.

Fue destacada su Colaboración con las investigaciones de Robert Edmund Grant sobre la anatomía y el ciclo vital de los invertebrados marinos en el Fiordo de Forth, y en marzo de 1827, donde presentó ante la Sociedad Pliniana el descubrimiento de que unas esporas blancas encontradas en caparazones de ostras eran los huevos de una sanguijuela.

Charles Robert Darwin nació en Shrewsbury, Shropshire, Inglaterra, el 12 de febrero de 1809.

Fue en su segundo año en Edimburgo ingresó en la Sociedad Pliniana, un grupo de estudiantes de historia natural, que es lo que siempre tubo en mente.

Conocido y dibulgado su viaje del Beagle que duró casi cinco largos años, zarpando de la bahía de Plymouth el 27 de diciembre de 1831 y arribando a Falmouth el 2 de octubre de 1836.

Y fue en su primera escala, en Santiago de Cabo Verde, Darwin, que descubrió que uno de los estratos blanquecinos elevados en la roca volcánica contenían restos de conchas.

Luego fue que en Brasil, Darwin quedó fascinado por el bosque tropical, pero como no podía ser de otra manera, aborreció el espectáculo de la esclavitud.

También fue que en Chile, Darwin fue testigo de un terremoto, observando indicios de un levantamiento del terreno, entre los que se encontraban acumulaciones de valvas de mejillones por encima de la línea de la marea alta.

Más que en Australia, la rata marsupial y el ornitorrinco le parecieron tan extraños que Darwin pensó que era como si dos creadore hubiesen obrado a la vez, y encontró a los aborígenes australianos bienhumorados y agradables, y notó su decadencia por la proliferación de asentamientos europeos.

Nuestro héroe Darwin, se mudó a Londres para residir cerca de su trabajo, uniéndose al círculo social de científicos de Lyell, con eruditos como Charles Babbage.

Tras todos estos abata-res y a su vuelta al Reino Unido, Darwin, por fin publicó la obra Diario del viaje del Beagle.

Mas tarde en 1846 Darwin ya había completado su tercer libro sobre geología.

Recuperó Darwin, su fascinación por los invertebrados marinos, que había despertado en sus años de estudiante cuando diseccionaba y catalogaba con Robert Edmond Grant.

 

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