Era boxeador con un record de 23 combates, 21 victorias. Una medalla de bronce, una de plata y ganó el subcampeonato de España de peso pluma en 2006. Este fue el inicio de una brillante carrera, pero el KO le llegó, no el el ring, llegó en el quirófano, con un equipo de médicos incompetentes.

 

En el año 2007 tuvo una lesión peleando y tras ir a una consulta al Hospital Montepríncipe de Madrid, deciden que para que la mano quede bien debía operarse. Tras seis meses de prueba médicas, resonancias, radiografías y demás pruebas necesarias el doctor que le asignaron decide operar.

El 21 de abril de 2007 ingresa por la mañana en el Hospital Monteprincipe Madrid, sobre las 12 le bajan a quirófano. Bromas sobre sus tatuajes y sobre si podría seguir luego boxeando o no. Le pusieron anestesia general y a dormir...

 

Cuando empezó abrir los ojos ante las llamadas de las enfermeras para que despertara vio su mano derecha vendada. Aún atontado por la anestesia pudo preguntar . ¿que habéis hecho?, ¿porque? le preguntaron, era la otra mano, les dijo...

Rápidamente el equipo médico le vuelve a dormir con otra anestesia general y proceden a operar la mano izquierda. Al padre y una amiga que esperaban, les dicen que tranquilos, que hay que volver a operar.

 

Cuando César se despierta, se ve sus dos manos vendadas, no muy consciente por las dos anestesias no entiende lo que está pasando. Pero le llama su entrenador Luis Muñoz y le cuenta lo sucedido, le dijo que no se moviera de ahí, pues ya le querían dar el alta. Se presentó Muñoz con otros amigos y poco a poco se fue llenando de gente al enterarse de lo ocurrido, pero los médicos habían desaparecido, "se habían marchado acojonados por lo que habían hecho" dice César en una carta donde cuenta su odisea, y prosigue, "me habían operado las dos manos, abriéndolas  por arriba y por las palmas, me habían hecho una doble anestesia, y lo que es peor, que al tiempo  descubrí que la mano que era buena perdió toda su fuerza de agarre, la izquierda que era la jodida, me quedó aún peor, el equipo médico para salvar su prestigio o lo que sea, operó con los nervios y la dejó aún peor".

 

"Ante la insistencia del entrenador, mandaron llamar al médico que estaba en su casa, y cuando llegó le vi llorar al ser consciente de lo que me habían hecho", concluye César.

Ahora, después de cuatro años espera resultados, después de visitar tres forenses que favorecen a los médicos pues uno de ellos le dijo, "tampoco se como tenías antes esa mano, tu boxeabas y eso destroza las manos". Lo más vergonzoso del caso es que la defensa del hospital admite el fallo  médico, pero dicen que la mano derecha también estaba mal y que si no se la hubiesen operado entonces, tendrían que haberlo hecho en un futuro.

Ahora, mientras da clase en su escuela, espera el fallo y dice, "me consolarán con algo de dinero, que será irrisorio además. Lo peor es que ese cirujano, no le han inhabilitado. Su anestesista sigue durmiendo a la gente, sabiendo que la anestesia pudo ser mortal...y el Hospital respaldado por su seguro, tiene la cara de decir que me hizo un favor".

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