Una célula madre tiene dos capacidades: dar origen a células hijas con sus mismas características, (auto-renovación) y originar diferentes tipos de células (diferenciación), características que han permitido su utilización en las terapias regenerativas. Se pueden clasificar según sus capacidades de diferenciación asi: totipotenciales, células con capacidad de dar origen a un individuo completo, estas células pueden ser tomadas después de la fertilización y solo hasta que se hallan dividido por segunda vez; células pluripotenciales, tienen la capacidad de dar origen a tejidos de las 3 capas germinales (ectodermo, mesodermo y endodermo) y pueden ser tomadas de la masa celular interna de un blastosisto y finalmente células multipotenciales, capaces de dar origen a células en el linaje de una sola capa embrionaria.

Las células Totipotenciales y pluripotenciales, hasta este momento solo pueden ser extraídas tras una fertilización in vitro (células embrionarias) lo que implica la destrucción de una vida en proceso de desarrollo, causando grandes dilema éticos además, son inestables y pueden causar procesos neoplásicos (cancer). Investigaciones recientes han tratado de obtenerlas mediante manipulación genética, induciendo características pluripotenciales en células somáticas, estas células reciben el nombre de iPS (del inglés, induced pluripotent stem cell), sin embargo desarrollan procesos neoplásicos, al ser implantadas en organismos vivos. Quedando como alternativa las células madre multipotenciales, que pueden ser extraídas de adultos que no representan dilemas éticos.

Dentro de las células adultas están las Células Madre Hematopoyéticas y las Células Madre Mesenquimales, en donde las Células Madre Mesenquimales presentan las siguientes ventajas: fácil aislamiento por su característica adherencia al platico, modulación de la respuesta inmunológica lo que evita su rechazo al ser implantadas en terapias celulares alogénicas (de un donante a un paciente donde el donante y el paciente no son la misma persona), localización en el sitio de lesión, y alta producción de factores paracrinos y yuxtacrinos que permiten la proliferación y regeneración al estimular células del paciente que tienen la capacidad de regenerar la lesión, y estabilidad tras su proliferación in vitro. Estas ventajas han permitido terapias efectivas en infarto agudo de miocardio y lesión de medula ósea, entre las terapias más significativas. Además estas pueden ser aisladas de sangre de cordón umbilical (placenta), tejido adiposo (Liposucciones) y medula ósea, ofreciendo múltiples fuentes.

Hasta este momento estas células brindan un gran potencial y se han constituido en una alternativa muy innovadora en la terapia regenerativa, con las cuales ya se ofertan tratamientos regenerativos al alcance de algunos, pero que en un futuro podrá ser del alcance de todos.

 

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