celos provocados

En muchas ocasiones cuando reprimimos la inseguridad y los deseos podemos conseguir convertir la vida en un infierno, tanto la nuestra como la de los demás. Sin embargo si se saben controlar puede que esa idea genere beneficios.  

Los celos se pueden definir como un tipo de respuesta emocional que aflora cuando una persona percibe como una amenaza hacia algo o alguien que considera que es suyo. Esa otra persona no tiene porque ser necesariamente su pareja. Se pueden sentir celos de un hermano, de un amigo o de una persona querida.

Celos patológicos

Hay una serie estudios en los que se afirma  que todas las personas tenemos el gen de los celos en nuestra sangre, pero esto no significa que todos seamos unos celosos patológicos. La persona celosa es capaz de transformar la vida de la otra persona en un área bajo permanente vigilancia; y a pesar de esto tiene la sensación de que nunca llegará a saber que hizo  o que dejó de hacer su pareja porque la respuesta que obtenga nunca le convencerá del todo.

Los celos son considerados sanos cuando lo que se pide se hace partiendo de la base de la igualdad en la pareja o que sea algo que contribuya a encender el deseo, pero utilizar este tipo de estrategias puede  considerarse como el reflejo de carencias personales profundas, tales como la falta de autoestima, inseguridad o incluso miedo a ser abandonado.

Si son llevados al extremo, los celos se vuelven una patología autodestructiva la persona que la padece vive en un constante estado de infelicidad, ya que siempre tiene miedo y sospecha que le están engañando, lo que le impide aceptar otra verdad que no sea aceptar su inseguridad sobre la relación. Los celos patologícos se dan tanto en hombres como en mujeres.

Celos provocados

La característica fundamental de este tipo de celos es que en la persona que los provoca lo que impera es un sentimiento de desconfianza, de este modo consigue que su pareja sufra. Aunque muchas veces suene infantil e inmaduro, existen personas que disfrutan viendo que su pareja está celosa, así erróneamente creen que les lanzan una señal inconfundible de amor. Pero lo único que consiguen es crear problemas innecesarios que pueden afectar seriamente a la relación.

Normalmente este tipo de personas, son las que tienen un fuerte complejo de inferioridad, lo que les lleva a idear un gran número de artimañas para de este modo conseguir que su pareja les preste atención, constituyendo una forma de manipulación bastante sútil.

Para evitar problemas lo mejor es huir de este tipo de juego de niños, ser sinceros y hablar con la pareja sobre los problemas e inquietudes que se tengan de este modo se podrá lograr una relación sana y duradera.

¿Cómo pelear con los celos?

No existe una receta milagrosa para controlar los celos, pero si se pueden tener en cuenta una serie de opciones que sin duda nos ayudarán a mejorar nuestras relaciones, ya sean de pareja, amistad o familiares. Una de las que se puede utilizar es el desapego: entender que no existen garantías de amor eterno ni de fidelidad, pero que sí se llega a una ruptura se puede sobrevivir a ella. Es importante el echo de tomarse un tiempo para reflexionar antes de concentrar todas las preguntas en el otro, algo que por otra parte suele acarrear cierto malestar en la pareja.

Siempre se ha afirmado que el celoso sufre por lo menos cuatro veces: por tener celos, porque se reprocha a sí mismo el hecho de tenerlos, porque en su interior teme estar hiriendo al otro, por estar sometido a algo que no tiene consistencia salvo en su propia cabeza, lo que le lleva a sentirse aislado. Es bueno tener en consideración estas palabras para aprender a controlar los celos, y de este modo comprender que a pesar del esfuerzo que se haga, nadie tiene la capacidad de llegar a controlar el deseo del otro.

 

 

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