los celos

LOS CELOS DE JULY

Mi presencia en esta casa, me resultaba realmente incómoda. Porque estaba rodeada de varias circunstancias indeseables, entre ellas; mi negación desde antes de ahora a estar acá. Estoy sentado en una amplia y mullida butaca, cómoda verdaderamente, un detalle que agradezco, miraba con curiosidad a mi alrededor, un estar de tamaño mediano lindamente decorado, se notaba el buen gusto de la mano femenina en el arreglo del mismo, detalles de color y vistosidad que transmitían intimidad en una atmósfera de tranquilidad y distensión. Pienso:

El enamoramiento

Es cierto que el amor con su presencia encantadora logra de alguna manera, que veamos las asperezas de carácter y personalidad de las personas que amamos con especial benevolencia, no teniendo en cuenta que lo que ahora nos parece disculpable, mañana; será motivo de desavenencias e incomodidades. July mi esposa, es una mujer que le rodean atributos encomiables, buena esposa, buena amante, madre amantísima, hogareña y una larga lista de etcéteras. El problema: Celosa en extremo, al cubo. Ella, antes de tener a nuestro hijo Román, no había dado muestras de tener este sentimiento acendrado con tanta vehemencia dentro de sí.

motivos

Nuestra vida en común, hasta el momento de nacer nuestro hijo había trascurrido felizmente, sí; algunas veces esto se manifestó tenuemente, con visos de normalidad, nada que ver ni de cerca ni de lejos lo que, presagiaban estas someras manifestaciones de celos. Luego del parto July, adquirió unos pocos kilos demás, que en mi opinión le sentaban de maravilla, y a ella le mortificaba, mi mujer era una mujer de buen ver, tenía un cuerpo precioso, estaba puesta realmente. Su mayor preocupación; su arreglo personal y su figura. Por mi parte; ella llenaba todas mis aspiraciones de pareja, mi orgullo. Luego con la lactancia, los deberes de la casa, sentía que no tenía tiempo suficiente para ocuparse de sí misma.

El comienzo

Esto produjo un resquebrajamiento de su autoestima y personalidad, la mujer que ayer; según su manera de ver, tenía los argumentos suficientes para conservar el interés de su marido y sus favores; hoy eso se había esfumado, producto del nacimiento de nuestro hijo. De hecho esos sentimientos encontrados; celos, inseguridad y un engañoso sentido de culpa, echó por tierra toda su prestancia y seguridad. Los cuidados de un bebé, requieren dedicación, mucho amor y paciencia, amen de mucha estabilidad emocional. July carecía de ese acervo del carácter y esta carencia desnudó su fragilidad. Mi trabajo, contribuyó de forma mediana a la pérdida de su estabilidad, pues; lamentablemente mi presencia en la casa no ocupaba el tiempo suficiente para ayudarla. Por supuesto no estoy aduciendo una actitud exculpante.

Cuando estoy más embebido en mis pensamientos, hace presencia en la sala mi suegra y detrás de ella, su marido Emilio, me pongo de pie cortésmente, ellos- Hola Hernán, como estás… –bien –sus miradas eran graves –se notaba la preocupación por la situación de nuestro matrimonio- Tomamos asiento todos- Adela, mi suegra toma la palabra- Hernán, July y tú tienen tres años de matrimonio, que nos consta no han sido fáciles- es una situación a resolver entre ambos, dándole paso a los inconvenientes… y… dificultades, no debemos salir corriendo con la presencia de situaciones e inconvenientes, que al final pueden ser; superables…, si se aman. Respira hondamente, haciendo una pausa, pidiendo con la mirada, al marido su intervención-

celosa

Emilio, su esposo me mira fijamente, noto en su mirada un atisbo de comprensión- Dice – Si a una persona le tengo aprecio, esa persona eres tú, desde que te conozco, jamás me has dado motivos de reproche. He visto tu esfuerzo, por sacar a tu familia adelante, te he visto trabajar como nadie, así; de esta manera has edificado tu hogar de manera excelente.- Calla, parece reflexionar y prosigue- Tengo la seguridad, que mi hija July y tú, están unidos con un amor muy fuerte, que los mantendrá unidos, hasta después de nosotros habernos ido de este plano, no tengo ninguna duda-

La retrospectiva

En mis pensamientos, hago un ejercicio retrospectivo de la escena de celos que me plantara July, en ella; más que un comportamiento agresivo, creo apreciar un sentimiento de impotencia, dolor y debilidad, tres ingredientes que conforman una mezcla explosiva, que no sabemos a donde nos llevará. Luego, el llanto incontrolable y posterior abandono de la casa, me dejaron sin palabras. La causa un motivo baladí, el saludo de una vecina excesivamente efusivo por; el que por mi parte no tengo ningún interés ni intención. Les digo que me quedé petrificado, sin palabras, reaccionando solo, cuando ella tomó, a las puertas de la casa, un taxi y se fue a casa de sus padres; donde ahora nos encontramos, a mí pesar; por la pena.

De esos pensamientos me sacó Adela- Hernán, mi marido tiene toda la razón, yo; estoy de acuerdo con todo lo que ha dicho- solo me resta decirles; dense una oportunidad, los dos se la merecen, denle esa alegría a este par de viejos que solo quieren su felicidad y la de nuestro nieto; por favor –Se toma un respiro y me pregunta -¿Si? Sonrío, claro que si suegros, ustedes saben que July y mi hijo son mi vida- Adela se levantó con una amplia sonrisa y llamó- July, mi amor ven acá. Hernán quiere verte- Se asomó July con la misma, cargando mi bebé, llorando y riendo a la vez- Perdóname, mi amor y se refugió en mi pecho- Perdóname tú; amor, por haberte dejado sola con todo, yo soy más responsable que tú- Emilio se aclara la garganta- Muchachos, muchachos, no sigan, váyanse a casa, y disfruten las mieles de la reconciliación, hablen, comuníquense, no se ahoguen, cuando hay amor todo se puede.!Que Dios los bendiga!

mancha1

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