Imágenes de amor y amistad

Facebook, Twitter y otras redes sociales, además del correo electrónico, el Messenger, los WhatsApp...han dado paso a nuevas formas de comunicarnos. Se trata de las nuevas relaciones virtuales, aquellas que permiten el contacto directo y permanente sin limitación de horarios y desde cualquier lugar, impulsadas y reforzadas en la actualidad por los nuevos teléfonos inteligentes, que permiten el contacto en tiempo real, incluso con varias personas a la vez.

Estas nuevas formas de comunicación nos ayudan a ampliar nuestro círculo de amistades, conocer gente nueva, e interactuar continuamente con ellos, a pesar de la distancia. Podríamos decir que, con las nuevas tecnologías, las relaciones virtuales cada vez se parecen más a las relaciones que mantenemos en la vida real. Y eso implica dedicar mucho tiempo y atención a esas relaciones, que aumentan día a día con las nuevas formas de comunicación virtual. Es el momento, pues, de establecer prioridades, para evitar que ese tiempo dedicado a las relaciones virtuales nos robe el que debemos dedicar a las personas que consideramos importantes en nuestra vida real, si no queremos correr el riesgo de perderlas por no prestarles la debida atención al estar siempre ocupados con nuestro mundo virtual. Así nacen los CELOS EN FACEBOOK.

De pronto, aparece en su muro de Facebook esa chica que había formado parte de su círculo de amistades de la infancia. Es la misma que, de vez en cuando, envia un WhatsApp, o una fotografía, o quizá una invitación para un evento al que seguramente asistirá. Y eso coincide con una mala racha en la relación. Se pasa el día enganchado al móvil y ya casi no quedan momentos de intimidad. Y aparecen los celos.

Celos virtuales, podríamos decir, que, quizá, no estén justificados. ¿ O sí?.

Puede que sea cierto que los celos nacen, en muchos casos, de una falta de confianza, de autoestima, de seguridad. Pero cualquier relación puede verse afectada por la falta de momentos de intimidad, de atención, de momentos para compartir en silencio.

Quizá nuestra pareja se sienta, así, excluida de nuestro mundo, un poco abandonada, celosa de aquellas personas a las que prestamos una atención permanente mientras resulta imposible mantener una conversación sin interrupciones.

Lo mejor, en estos casos, es abordar el problema, y asumir la parte de responsabilidad de cada uno.

Por un lado, hay que saber respetar la parcela privada de la otra persona, sin pretender que su vida gire en torno a nuestra relación. Aceptar que hay otras personas importantes, que forman parte de su mundo y cuya relación debe cuidar, superando la falta de confianza y la inseguridad que suelen provocar los celos patológicos.

Pero, por otro lado, conviene establecer unas normas de convivencia basadas en el respeto y consideración hacia la otra persona: hay que desconectar el móvil y olvidarse de los WhatsApp para disfrutar de un tiempo de intimidad de vez en cuando, y dedicar nuestra atención a la otra persona, para evitar que la relación termine en ruptura, víctima de las nuevas tecnologías.

En las relaciones virtuales, cada vez más sofisticadas, no existe el contacto físico. Y no debemos olvidar que, en toda relación, ahora y siempre, el roce hace el cariño.

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