CECIL, EL LEON DE ZINBABUE, ¿ os acordáis?, Cecil, que con trece años de vida a quien un dentista Walter Palmer mato en julio de 2015, pagando a cambio de su vida 55.000 dólares.

Cecil vivía en un parque nacional hasta que de un flechazo, Walter, acabo con él y después para rematarlo, le pego un tiro. El León de Zimbabue fue abatido por un hombre que se dedicaba a empastar caries. Pero Cecil no era un león cualquiera, era “el León insignia de Zimbabue, Su muerte no pasó desapercibida, como hubiera pasado con los cientos de leones que son abatidos anualmente en África. Su foto, llego a todos los medios, y la descripción de su agonía hizo que el mundo entero se alzara contra él, (aunque nadie dijo ni hizo nada de que esto pasara en un país gobernado por un dictador brutal como es Robert Mugame que con su mano dura que ahoga al pueblo de Zimbabue).Walter Palmer, que tuvo que cerrar su clínica por lo sucedido dijo en público, no sabía que el león que cace era tan importante para el país. O sea que Walter Palmer no se lamentó por abatir a un león, si no a que el león fuera tan importante para Zimbabue.

Cecil, el león de Zimbabue

Y toda esta historia se puede trasladar al mundo de los humanos, y lo que los medios de comunicación y la sociedad tan hipócrita nos dan a entender que es mucho más fácil y no es noticia el acabar con la vida de un don nadie que con la vida de alguien importante, y tiene menos consecuencias que acabar con un rey.

Miles y miles de vidas son aniquiladas sin que tengan ninguna importancia, pero si la vida de alguien conocido. En unos meses, la historia de CECIL, EL LEÓN DE ZIMBABUE pasara desapercibida y nadie se acordara de él. Como la vida de miles de personas anónimas que mueren cada día sin que  a nadie le importe.

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