Mi primo Anselmo, como ya sabéis,gran conocedor del terreno, en el mundo de la caza, y perseverante en las querencias de la perdiz, me cuenta esta anécdota:

Sábado de Octubre, siete de la mañana, frióde muerte, coje su herramienta,y al coche, parada obligada en el bar,pregunta de los cazadores allí presentes:

Anselmo donde vas hoy, siempre responde igual, "al campo a la derecha", baja la cabeza,se limpia sus gafillas,toma el café y a correr.
Quince kilometros de carretera y caminos con su todo terreno, que bota mas que una pelota,

por fin en la dehesa,mochililla,la escopeta y su canana,

Pensamiento de Anselmo:

Antes que pintorreé el día,"amanezca"me cruzo a la roseta " pequeña isleta de unos 700 m2 que hay en medio de un pantano" paso por donde no cubre y me coloco a la espera de las perdices, que seguro que entran solas.

Dicho y hecho, pasa al otro lado de la alambrada la herramienta,y salta, anda unos 30 mt y detrás de unas jaras se  coloca.

Un ruido rompiendo jara lo pone alerta, y , levanta la escopeta y apunta,¿que raro aquí un marrano?,piensa en su interior, de pronto se hace silencio y con su intranquilidad, decide salir de las jaras y adoptar otro sitio por donde se oyeron los ruido.
No la verdad que no era un marrano,cuernos si tenia, y tampoco un ciervo, cual fue su sorpresa cuando a diez metros,estaba un animal que no esta  recogido, en el plan técnico de ninguna finca,era una vaca brava,pies pa que te quiero

El chaparro mas cercano estaba cruzando el rió,imposible,se arranca la vaca,topetazo que te crió las gafillas para un lado, la escopeta para el otro,se levanta coje la escopeta y de rodillas le dispara un tiro,con los nervios no le toca ni las uñas,la vaca que arranca otro cepazo, allá que te va Anselmo rodando sin soltar la escopeta,otro tiro que le lanza,nada ni el humo le llega al animal,

voltereta va y voltereta viene intentando desde el suelo cargar la escopeta sin conseguirlo,en una d las embestidas, lo lanza lejos, ya sin escopeta, se vuelve a levantar y tira la mochila al suelo, corre que te corre a la encina, mientras la vaca se contentaba con la mochila embistiendo.

Anselmo,encima de la encina sin sus gafillas, empapado,con frió hasta los huesos,suerte que en la "lidia"solo recibió unos rasguños y un puntazo en la nalga.

La vaca debajo de la encina, sin moverse como si se tratase de esperar a su presa,Anselmo quieto como un gorrión en la rama.

Así pasaron las horas cuando a las cinco de la tarde la vaca decidió que no esperaba mas a ese muñeco subido en la encina.

Anselmo sin fiarse mucho, bajo despacio, se puso a buscar la escopeta, gafas,las que nunca encontró, y vuelta par casa ,

en su análisis de ese día me cuenta:

Empezó un día de esperanza en la caza y termino siendo un mal día taurino.

Este es Anselmo un todo terreno lo mismo caza que le da un pase a una vaca con una paralela.

 

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