La Caza recientemente ha vuelto a salir en los medios una foto de una montería que relaciona directamente a la caza con la corrupción.  Los cazadores están hartos de esta persecución continua, pues en la caza, como en la vida, hay gente buena, mala y por supuesto, corruptos.

Sin embargo, esa utilización torticera de la caza para asociarla con la corrupción no refleja la realidad de la actividad cinegética, ni lo que significa para casi dos millones de personas en España.

Es cierto, la caza no es para todos ni es entendida por todos, pero se merece un mejor trato en la sociedad y en los medios de comunicación social en general.  En una sociedad actual, que se mueve a golpe de titular, es muy fácil hacer sangre de la caza con titulares erroneos y noticias maliciosas.

Si una organización criminal organiza una cacería para contentar a empresarios y de esa manera corromperlos, esta relacionado con esas personas y no con la actividad.

El objetivo final es acabar con la caza y puedo asegurar que si eso sucediera, sería una catástrofe para el ecosistema nacional.  Si no se mantiene el equilibrio de especies, no solo se acabaría con muchas especies incapaces de sobrevivir a los deprededares, sino que también se verían afectados los bosques y los campos de cultivo.

Y que decir tiene, que si ya en la actualidad se pueden ver a jabalíes en ambientes urbanos, sobre todo de Cataluña, una parálisis de la actividad de la caza tendría consecuencias nefastas.  Nos encontraríamos con animales salvajes buscando comida, sin miedo a chocar con los coches o a hacer daño a un humano.

 

El fin de la caza, tendría además unas grandes pérdidas económicas.  Primero, por todo el dinero que deja la caza en muchos ambientes rurales, sino porque habría que contratar empresas encargadas de eliminar a los animales, con el consiguiente coste.

Por todo ello, deberíamos dejar de pensar que caza y corrupción están relacionados.  Los episodios de Miguel Blesa cazando en África, son muestras de un gasto de dinero desproporcionado.  Pero lo mismo sería con sus coches deportivos o sus viviendas.  Sin embargo solo se sacan fotos de caza.

Es cierto que hay una clase elitista que posee fincas y realiza cacerías donde se cierran negocios.  Pero eso son los menos y no representan a nadie.

La gran mayoría de los cazadores empezaron como morraleros de sus abuelos o sus padres, aprendiendo los secretos de este arte milenario.  No solo aprendieron a cazar, sino también una serie de valores educativos que son válidos en el mundo adulto.

Por el contrario, en muchos casos de corrupción relacionados con la caza, son por parte de personas sin escrúpulos, educados en otros valores y que se inician en la caza como una moda, lo mismo que podían elegir con el golf o el tenis, por decir otras actividades.

No importa tu condición, simplemente, la próxima vez que veas una noticia sobre la caza, intenta reflexionar a quién interesa esa información y si puede ser una manipulación.

Los Cazadores no son Corruptos.

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