Lance Armstrong celebra su séptimo Tour de Francia

Es realmente chocante lo que hemos podido leer en los últimos días sobre Lance Armstrong y su lucha contra la USADA, agencia antidopaje estadounidense. Nada parece tener mucho sentido... O quizá si. La verdad es que, en cualquier caso, no es fácil resumir lo que ha estado pasando por diversos motivos.

En primer lugar, dejadme que explique que no soy ningún experto en la materia: ni en ciclismo (aunque sí un gran seguidor) ni en dopaje o, mejor dicho, antidopaje :). Pero desde luego esto no deja a nadie indiferente, ya que hablamos del ciclista con más Tours de Francia en sus vitrinas, uno de los más laureados de la historia y, sin duda, de un hombre que ha superado momentos muy duros para convertirse, le pese a quien le pese, en uno de los mejores.

Armstrong: comienzos

Empecemos por recordar que Lance Armstrong ya era un deportista con talento en su juventud y al convertirse en profesional consiguió diversas victorias, entre ellas el campeonato mundial de ciclismo en ruta ante el mismísimo Miguel Indurain en su plenitud. Sin olvidar que en 1996 se le diagnosticó un cáncer testicular que supuso la extirpación de un testículo y sesiones de quimioterapia, además de que se le dio menos de un 40% de probabilidades de sobrevivir al cáncer. Y tras ello, el gran éxito...

Claro que se dice pronto, pero las cosas no son tan fáciles. Una vez recuperado y vuelto al ciclismo, Armstrong pensó en colgar la bicicleta y retirarse de las competiciones deportivas. Afortunadamente, y pese a todas las acusaciones que ha sufrido después, no lo hizo. Y ahí están sus siete victorias en París para demostrarlo: victorias conseguidas ante rivales fuertes, flojos, con subidas más o menos duras, con etapas contrarreloj más o menos favorables... Siete Tours dan para mucho.

Muchos controles antidopaje tuvo que pasar el americano. De hecho, precisamente por la necesidad de tomar algunas sustancias debido a su cáncer, fue quizá el deportista más vigilado y las acusaciones de dopaje fueron constantes. ¿Alguien pudo demostrar algo? ¿Dio alguna vez positivo? La respuesta fue siempre 'No'.

USADA y antidopaje

La USADA, curiosamente agencia antidopaje del país del propio Armstrong, ha hecho una persecución como ya nos gustaría que persiguiesen a tantos corruptos como nos rodean hoy en día. Y hace apenas unos días el ex-ciclista decidió que era momento de dejar de luchar.

Como pude leer no hace mucho, la USADA nunca ha manejado pruebas reales, aquello que demostrara sin lugar a dudas que Armstrong ganó dopado. Si las hubiese tenido, el asunto se habría zanjado hace ya mucho, mucho tiempo. En realidad, nadie sabe a ciencia cierta qué tiene la USADA: el periodismo deportivo, que como ya sabemos se ha convertido en opinión pura y dura escrita por periodistas, sólo maneja rumores y suposiciones, así que pocos saben en realidad qué es lo que está pasando, más allá de que la USADA ha anunciado que ya lo tienen y que le van a arrebatar todos sus triunfos desde el '99. Por otro lado, según algunos sólo la UCI puede quitarle los Tours conseguidos.

En realidad, con lo que sí parece que cuenta la USADA es con testimonios de antiguos compañeros de Armstrong que sí han dado positivo en algún control antidopaje. Así, se les ha investigado e interrogado y ofrecido protección tanto en el cumplimiento de la sanción como en la multa a pagar si testificaban en contra del americano. Pues sí que está bien la cosa... Si a mí me torturan hasta que confiese haber matado a un gorgojo, confesaré habar matado a 100 aún sin saber qué demonios es eso. ¿Quiénes son esos ex-compañeros? Muchas especulaciones, pero tampoco se conocen los nombres.

Todos contra Armstrong

Ahora, por supuesto, es hora de que los chupa sangres salgan a la palestra: que si Armstrong no era querido, que si quería ganar a toda costa, que si ni sus compañeros le tragaban, que si era odioso, bla bla bla. Sin ir más lejos, ya podemos leer las declaraciones de Michel Rieu, consejero cintífico de la Agencia Francesa Antidopaje, en las que asegura que Armstrong contaba con un plazo de 20 minutos antes de pasar ningún control, y era así como los burlaba. Sí, ahora a tirarse todos encima, cómo no.

Yo no sé la verdad. Todos opinamos y unos dicen: "¡Que le dejen tranquilo!", mientras otros piden mano dura, y nadie sabe lo que pasó en realidad. Pero sí sé que estas cosas hay que hacerlas cuando toca y como toca y, por supuesto, usar el mismo rasero con todos. Porque Armstrong se ha convertido, por una serie de circunstancias, en un hombre con mucha fuerza: por la superación de su cáncer, por sus posteriores victorias o por la fundación Lance Armstrong de ayuda contra el cáncer que, por cierto, ahora está multiplicando las donaciones recibidas, tras conocerse la posibilidad de que desposean de sus triunfos al ciclista. Eso es bueno y a más de uno le estará escociendo.

A mí me da la sensación de que hay más intereses económicos en todo este asunto que otra cosa. Por dónde vienen y van esos intereses, tampoco lo sé, pero sí me ha gustado la reacción de Lance en las últimas horas: "Que nadie me tenga lástima". Quizá se dopó, quizá no; pero, en cierto sentido es un ejemplo a seguir, por cómo superó una situación adversa de la que no todo el mundo es capaz de salir, y no para arrastrarse después, sino para convertirse en uno de los ciclistas más grandes de todos los tiempos.

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