Casco de bicileta, totalmente inecesario

Por qué negar que mi vida está ligada a la bicicleta desde bien pequeña? Desde las primeras escapadas de adolescente hasta los estudios en la universidad y, desde entonces, ha sido la única compañera fiel. Una de las primeras tareas, mientras era estudiante, fue trabajar para el Vespa Club de Sabadell, cuya sede estaba en la Cruz de Barberá (donde Sabadell perdía su nombre), es decir, a más de 2 km de mi casa. Así que, mientras ayudaba a tareas administrativas de unos apasionados de la Vespa, yo llegaba en bicicleta.

Aquellos trayectos los hacía en una bicicleta pesada, era una Velosolex reciclada de los años 60, sin el motorcito que la caracterizaba. Al cabo de dos años de este trabajo, cambié esa trasto de museo por una bicicleta hecha a piezas que había recolectado en contenedores en mis largos recorridos urbanos. Aquella bicicleta reciclada me duró muchos años, hasta que, un día, mientras atravesaba por delante los adoquines (entonces era un tramo sin asfaltar del Sabadell progresista) de la plaza del Dr. Robert, se partió por la mitad y me clavó un castañazo impresionante. No llevaba casco y no he llevado nunca. Tampoco llevaba en una época en la que me agenciarse una bicicleta de la infancia de una amiga y, por saltarme conscientemente un Stop, me atropellaron y volé algunos metros antes no aterricé en el asfalto. El resultado fueron numerosas peladas en el brazo y una bici retorcida.

 

Bicicleta Veloselox

La cabeza del ciclista no está hecho para llevar casco, porque impide la movilidad necesaria del torso para cuidar el entorno salvaje del tráfico motorizado.

El casco de bicicleta está homologado para un mamporro a 20 km / h, siempre y cuando nadie te dé un trompazo. Porque está calculado que un coche circulando a 46,5 km / h contra un ciclista que vaya a 20 km / h, provoca un impacto que podría enviarlo a la altura de unos cuantos pisos (yo lo comprobé no en altura pero sí en longitud, y el coche no iba a más de 20 km / h). En otras palabras, los cascos de bicicleta no están homologados para recibir un trompazo, sino, solamente, para una caída accidental a menos de 20 km / h. Por eso son recomendables si se hace bicicleta de montaña, que es fácil perder el equilibrio y hacerte daño.

Lo que mata a un ciclista no es el impacto cayendo al suelo por sí mismo, sino un trompazo con un vehículo más veloz y con una masa de más de 1000 kg. A pesar de la ligereza, el casco provoca molestias en las cervicales en su uso continuado. Por esta razón la ley reconoce que no es necesario llevar casco circulando en bicicleta por un entorno urbano. Actualmente, la legislación sólo obliga al uso del casco en bicicleta por las vías interurbanas, aunque los que se matan nunca es por falta de casco. La verdadera protección para un ciclista es un tráfico pacificado y las vías propias. El casco no es obligatorio en vías urbanas de ningún país de Europa.

 

Casco para bicicletas

El material básico del casco de bicicleta es el poliestireno expandido (EPS), un material sintético que se deforma al absorber la energía del impacto. Hay cascos más buenos que incorporan estructuras de plástico, aluminio y fibra de carbono, para tener una mayor absorción, pero vamos, no mucho más. Aún así, hay que insistir en que, en una trompada con otro vehículo, poco tienes que hacer. Por ejemplo, para velocidades de más de 30 km / h un casco de EPS debería tener un grosor de 16,5 cm, es decir, una cofia nada agradable y que, además, dificulta la movilidad de la cabeza para estar atento a los vehículos motorizados que te rodean. 

Hay que decir, sin embargo, que el casco de bicicleta es recomendable para los niños y las personas inexpertas. Es muy común que frenen de golpe por ser inexpertos y que salgan volando hacia delante.

 

Casco de bicicleta para niños

Estadísticas curiosas pero reales

En Australia, donde el casco de la bicicleta es obligatorio en vías urbanas desde 1992, se confirma que, tras más de 15 años, la seguridad de los ciclistas no ha aumentado en comparación con los motoristas o los peatones. También se ha comprobado que los traumatismos craneales en ciclistas alemanes que usaban el casco son peores que los que no lo usaban. Aún así, hay que hacer la excepción en el caso de los niños y adolescentes de hasta 14 años, para que las caídas en bicicleta sin casco son mucho peores que las de los que llevan.

Llevar casco es, pues, una protección que introduce una componente de seguridad falsa en los adultos y que, por tanto, puede hacer perder la necesaria prudencia que requiere montar en bicicleta circulando entre el tráfico motorizado. En todo caso, si se escoge circular en casco necesario que éste sea ligero, transpire y que no oprima la barbilla, porque esta inmovilidad es perjudicial para circular con más atención.

No podría terminar este artículo sin hacer un elogio a la bicicleta. Para que este vehículo, como ningún otro, nos permite volar con libertad sobre el asfalto y recorrer vías verdes o caminos, con una sensación de placer, integrados en los sonidos de la naturaleza.

También es importante saber que, cuando se circula en bicicleta, se hace a una velocidad de 4 a 5 veces la de un peatón. Por eso es importante que si transitamos por calles peatonales lo hagamos a velocidades por debajo de los 10 km / h, ya que es la única manera de no asustar a los que van a pie.

Animaos a ir en bicileta. Vuestro bolsillo lo notará y estaréis en forma.

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