Echando un vistazo al libro Casas del mundo de Clèmentine Sourdais, un libro que le regalaron a mis hijas estas Navidades, me di cuenta de que la gente vive en todo tipo de casas a lo largo del mundo mundial. ¿Vivirías en una casa de nieve? Los esquimales lo hacen y no mueren de frío, al contrario. Otra gente vive en casas de lana. Después tenemos las casas de barro, muy habituales en los países africanos, o las casas de madera, que a mí nunca me han parecido seguras.

Las casas del mundo son variadas y están determinadas muchas veces por los pocos recursos económicos de una familia. Nadie querría vivir en una choza si pudiera acceder a una vivienda mejor. Esto no quiere decir que una persona que viva en una choza no sea feliz. Igual es más feliz que otra persona que viva en la mejor mansión de Miami en el seno de una familia donde lo habitual son las discusiones y los malos rollos. La felicidad la da la paz, la tranquilidad, el saber disfrutar de lo poco que tienes sin obsesionarte por no tener más que el vecino.

Es interesante el libro Casas del mundo de Clèmentine Sourdais. Me ha parecido muy educativo con sus 12 páginas que resumen el tipo de viviendas que hay en este mundo nuestro. Es un libro que les encanta a mis hijas. Lo abren una y otra vez. Es un libro que ha despertado su curiosidad. Es una pena que no sea nada barato. Me costó 16,90 euros. Están cobrando los libros a precios de oro. Así les va a las librerías y a las editoriales. Las madres y los padres no somos millonarios en general.

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