Diego, yo no te vi jugar. O mejor dicho, si.

Octubre del '76. Giacobetti sale de la cancha para que entre un pibe que tiene la 16 en la espalda.

El 16 es simbólico. En la espalda lleva mucho mas que un número. En la espalda lleva el esfuerzo de su madre, de su padre, y de él mismo.

Lleva la ilusión a cuestas. Lleva las ganas de triunfar. Lleva el sueño de jugar un mundial.

Ese día, para muchos, nace el futbol.

Si, ya se, me van a hablar de que Pelé y el Santos o el Cosmos, o de que Platini unos meses antes con Francia, e innumerables grandes jugadores que surgieron antes que Diego. Pero, yo me pregunto, ¿Acaso no todos sabemos qué el sentimiento, el fanatismo en su faceta lógica, el aguante en las malas, el amor por los colores, la pasión por nuestro club y país, son características del hincha argentino? Porque Brasil siempre tuvo estrellas. Porque Francia siempre fue potencia del primer mundo. Pero, ¿Argentina?

Argentina ganaría, dos años mas tarde, un mundial de dudosa transparencia. Siempre se ubico entre las selecciones de mayor potencial futbolístico pero, también siempre, daba esa sensación de "siempre cinco pal peso".

Ese pibe, con franja blanca cruzando el pecho y la 16 en la espalda, ese día pudo y tiro un caño. Ese día debutó. Ese día perdio. Ese día no importo, porque ese día nacio el futbol.

Diego Armando Maradona. El Diego. El Diegote. El 10. D10S. Barrilete cósmico. El mejor jugador de la historia.

Diego, yo no te vi jugar. O mejor dicho, si. Y cuando digo "mejor dicho, si" no hablo de tus últimos años de carrera donde realmente no tengo recuerdos de un partido tuyo (si sacamos cuentas, con mis 26 años vos terminabas tu carrera cuando yo transitaba mi tercer año de vida). Tampoco me refiero a tu partido despedida, ni al Showbol. Tampoco al futbol tenis en La Noche del 10.

Diego, yo te vi jugar. No hablo de videos por Youtube, donde hoy gracias a la tecnología todos tenemos la suerte de verte en acción. Tampoco hablo de videos en VHS, ni de revistas que cuentan historias.

Diego, creeme que yo te vi jugar.

Me críe en La Paternal. Bien adentro. Cucha Cucha y Dickmann. Ahi. A pocas cuadras del Semillero del Mundo, aunque eso no lo sabía. De hecho, hay muchas cosas que uno ignora a los 4 años.

Con el correr de los años, te fui conociendo. Por lógica. Casi por obligación. Hoy dudo que haya algún argentino que no sepa quien sos, por no decir alguien en el mundo.

El fútbol es Maradona. Argentina es Maradona. Argentinos Juniors es Maradona. Boca es Maradona. La Paternal es Maradona, La Boca también.

Maradona es el país. Maradona es la pasión por el fútbol. Maradona es esa especie de revancha con los ingleses, de la que todos nos regocijamos pero no todos pudimos vivir. Maradona, es eso. Maradona trasciende todo tiempo. Pasado, presente o futuro.

A todos nos duele esa porción de tierra que nos quitaron, nos duelen los pibes que fueron mandados a morir, nos duele el orgullo argento. Al mismo tiempo, absolutamente todos sentimos (salvando las distancias, porque no comparo el dolor por la pérdida de un ser querido con el futbol) esa revancha con Inglaterra. Ese "afano" con mano mediante.

Por si esto fuera poco, a vos no te basto. Como alguna vez escribió Sacheri, a vos no te basto "robarles" con un gol con la mano. Querías mas. Querías hacerlo bien. Ya pagaste con la misma moneda, ahora querías destruírlos legítimamente. Te inventaste el mejor gol de la historia.

Así es, no me vengan con los tres dedos de Roberto Carlos, ni siquiera con el de Messi en el Barcelona (calcado al tuyo).

Este gol, el tuyo, a los ingleses, en pleno mundial, fue el mejor gol de la historia. No solo por la jugada en sí sino por toda la carga emocional que arrastrabas mientras dejabas en el camino a los de blanco. No la viste, pero llevabas la bandera Argentina. Llevabas el orgullo del pueblo, el amor de la madre y el padre que perdieron a su hijo en Malvinas.

Diego, yo te vi jugar. Y no es por todo esto que hasta aca escribí.

Diego, yo te vi. Creeme.

Diego, yo te vi jugar en cada asado con mi abuelo cuando se hablaba de fútbol.

Diego, yo te vi jugar en cada juntada familiar con mi viejo y mis tíos al escucharlos hablar, con orgullo, de que ellos vieron al mejor jugador de la historia.

Diego, yo te vi jugar cuando escucho a alguien, sea quien sea, contarme tu mejor gol (aún más que el que le hiciste a los ingleses, según cuenta) del cual no hay videos.

Diego, yo te vi jugar cada vez que voy a ver al club de mis amores. Cada vez que escucho "Bienvenidos al estadio Diego Armando Maradona". Ahora los tanos también tendrán la suerte de escucharlo, ya que el Napolí te rinde homenaje de esta forma.

Diego, yo te vi jugar cuando puteaste a los tanos por silbar el himno. Tu himno.

Diego, yo te vi y te veo jugar en mi barrio. En La Paternal. En esa pintada de Los Cebollitas junto a Francis Cornejo en Juan Agustín García y Boyacá.

Diego, yo no te conozco, pero regaste de gloria el suelo argentino, colmaste de felicidad a familiares y compatriotas, y tu leyenda (si, escribí leyenda en lugar de recuerdo) seguirá viva cada fin de semana que los mas grandes le cuenten a los mas chicos, asado mediante, lo que fuiste como jugador.

El resto no importa. Todos nos equivocamos. No estoy aca para hablar de tu vida privada, tampoco para justificarla.

A los que te critican, esperalos en Segurola y Habana.

Yo te agradezco, Diego.

Diego jugador. Diego con la 10. Diego con la 16.

Y te dejo descansar en paz.

Hasta siempre, Pelusa. Un abrazo al cielo.

Comparte este Goo:

¿Tiene contenido inapropiado?

Comparte este goo con un amigo: