¿Alguna vez has sentido esa presión en el pecho? ¿Ese suspiro que sale desde el fondo de tu ser? ¿Eso que se siente como una espada que atraviesa el corazón? Es ese sentir, el que en este preciso momento, me llena de tristeza; pero al mismo tiempo de libertad. Hoy decidí dejar de sufrir por un amor que en realidad no creo que sea amor, porque solamente me trae confusión.

La mayoría de las mujeres nos complicamos la vida por alguien que sabemos que no es para nosotras, pero el solo hecho de verlo misterioso y con algo de lejanía, hace que nos aferremos más a la idea de obtenerlo. Es como cuando de niña tu madre te prohibía comer helado, porque estabas resfriada; pero siempre buscabas la manera de esconderte y comer ese dulce que empeoraba tu salud. Es así como los seres humanos siempre queremos obtener lo que es etéreo, y volverlo real.

“A pesar que yo logré estar a tu lado; finalmente veo que no es lo que yo esperaba; eres solo una quimera; que ni el tiempo, ni la distancia, ni las redes sociales, ni nada, podrán lograr que sea una amistad verdadera. No quiere decir que yo haya sido falsa o que haya fingido el quererte; sino que simplemente no puedo entender cómo es tu manera de querer y mucho menos, hacer que tú me quieras. Creo que mi mayor error fue entrar en una relación libre y sin ataduras, esperando no enamorarme y hacerme la fuerte. Me quemé y ahora estoy recogiendo las cenizas que dejé, porque ni tú entiendes lo sientes y menos lo que yo siento.

¿Cómo tenerte de amigo, si tú sabiendo la pequeña historia que tuvimos, no te dignas a preguntar cómo estoy? ¿Cómo tenerte de amigo, si fuiste algo más que eso y, aún así, no tienes la delicadeza de tomarte un café para conversar? ¿Cómo tenerte de amigo, si tu mundo son todos menos yo? En fin, no necesito de un amigo que solamente está para darle “me gusta” a algunas de mis publicaciones. No necesito de amigo a alguien que no sabe ser amigo.

Yo decidí darte una nueva oportunidad, respetando tu manera de ver el amor, tratando de acoplarme a tu manera de sentir, queriendo ser tu “amiga” real, no una “conocida”, sino una buena amiga; pero lo único que yo logré fue herirme y confundirme otra vez. Hoy doy un paso al costado, pues por fin encontré a alguien que sabe valorarme y que sabe realmente querer. Estoy aprendiendo a conocerlo. Por ahí leí que el amor se construye, eso traté de hacer contigo; ahora otra persona se está dando esa oportunidad conmigo.

Las amistades duraderas y las parejas duraderas, se cultivan, y tú no has cultivado nada de nada.

Mi mano amiga estará siempre que tú decidas qué es lo que quieres”.

Recuerda, mujer y hombre, que nadie te puede herir, si tú no lo permites. El querer no es un beso, una caricia, una noche de pasión, ¡NO! El querer es más que eso. Es preocuparte por esa persona, seas amigo o pareja. Es darte una pausa para llamar y preguntar cómo está. Conocidos hay muchos, amigos pocos. Solamente da el privilegio de tu amistad a quien la merezca, solo esas personas pueden ser parte de tu energía, de tu universo. Rodéate de personas que te sumen y que le den brillo a tu existencia. Comparte tu luz con otras estrellas, ya que esas estrellas también alumbrarán tu firmamento.

CJAT

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