La carretera, solitaria, oscurísima y Zarzuela

       La carretera estaba solitaria, oscurísima, motivado a los densos nubarrones que cubrían gran parte del cielo. Me dirigía a una ciudad denominada con el peregrino nombre de Zarzuela, no sé a quién demonios se le ocurriría bautizar con este esperpento a la para mí aún desconocida población, pienso. Que tal vez sería, que a sus fundadores en su momento les pareció un nombre sonoro, noble, que sé yo

Ceso en mis divagaciones y pongo toda mi atención en la conducción de mi vehículo por la solitaria vía, con un tráfico bastante escuálido de la misma; solo cada media o cada hora pasaba uno que otro vehículo. Mi destino se encontraba ubicado muy al interior del país, una zona dominada económicamente por la agroindustria. Mi viaje a esta región tenía mucho que ver con esta premisa, soy ingeniero en agronomía y dueño de una pequeña empresa formuladora de abonos. Mi empresa fue requerida por un señor, propietario de considerables cultivos de diferentes rubros agrícolas, para examinar la cartera de precios de los productos que ofrecíamos, por ser bastante atractiva en comparación con otras compañías insertadas en el mismo ramo.

La radio de mi carro, sonaba a muy bajo volumen, es mi costumbre cuando viajo por largos trayectos, ahora estaba escuchando las noticias regionales de la zona, donde se informaba de los estragos de las lluvias en algunos cultivos importantes para la economía de los lugareños, que los tenía casi que en emergencia por tal motivo. –Todavía me queda considerable camino por recorrer-

De pronto veo a una distancia aproximada de treinta metros delante de mí, saliendo a toda carrera a una mujer de un callejón a mi derecha, que al mirar mi vehículo, levanta desesperadamente sus brazos haciendo señas para que me detuviera, paso a un lado de ella sin detenerme, bajo la velocidad y ya unos veinte metros atrás miro por el retrovisor a un hombre corriendo tras la mujer —Es pertinente explicar que en las zonas rurales nadie se detiene en carretera para auxiliar personas, especialmente mujeres debido a que son usadas por el hampa para secuestrar, asaltar y asesinar, a los conductores y familias enteras que hacen turismo y…

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Haciendo caso omiso a las recomendaciones de las autoridades detengo el auto, abriendo la puerta del lado del pasajero para que la mujer en cuestión se subiera, arrancando luego abruptamente, sin dar tiempo a que el perseguidor de la dama nos alcanzara.

—Dentro del vehículo-

¡Gracias Dios mío¡ Gracias señor, rompiendo en un llanto convulso a su vez –Respeté su explosión emocional- le hacía falta drenar lo que fueran los motivos de su huída.

—Luego de algunos minutos.

—Miré de reojo a la mujer. Sorprendiéndome lo agraciada y joven que era; pelo muy negro, piel blanquísima, rostro en forma de corazón, ojos pardos muy claros, boca grande bien delineada, en fin un conjunto armónico, linda, de aproximadamente unos 23-24 años

—¿Qué pasó, cómo te llamas?- Me llamo Gabriela vivo en Zarzuela

—¿Cuánto falta para llegar a la ciudad? Unos veinte kilómetros- contestó-

—¿Porqué te perseguía ese individuo? Ella me miró de lado y luego giró su cabeza al frente, como reflexionando.

—Bien, es un cuento muy largo de contar. El individuo en cuestión es Antonio, cuñado y viudo de mi hermana Paula, que se encuentra empeñado en hacerme su mujer a como dé lugar para hacerse de la propiedad total de la herencia de nuestros padres, como me he negado de todas las maneras posibles, ha recurrido hasta a varios intentos de violación y ardides de otra índole para lograr sus propósitos. Lo he denunciado en varias instancias de la ley pero; el juez de nuestra localidad, por ser su cómplice ha hecho caso omiso de las mismas, presumiendo yo acá; que tiene intereses muy marcados, sí Antonio logra sus propósitos conmigo —Soy una mujer sola, que no tiene a más nadie, como comprenderá usted; me encuentro entre la espada y la pared- Terminando su relato, rompió a llorar desconsoladamente.

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—Yo; había escuchado todo en silencio sin interrumpirla. Ahora dentro del carro solo se escuchaba el susurro de su llanto apagadamente, con ambas manos se cubría la cara. Por esos contrastes de la vida a mi me parecía hermosa en medio de ese sentimiento de desamparo que me conmovía y producía un nudo en mi garganta.

—¡De pronto se me ocurre una idea loca dentro de mi cabeza! Y sin pensarlo dos veces, le doy rienda suelta, sin dar tiempo a arrepentirme-

—Gabriela, óyeme con atención, me llamo Claudio y por supuesto que no me conoces, al analizar tu situación, entiendo que no tienes a nadie que te defienda, ni dé la cara por ti, te parecerá insólito lo que voy a proponerte, ya falta poco para llegar a tu ciudad, antes de entrar en ella tienes que darme una respuesta. Mi proposición es la siguiente: ¿Quieres casarte conmigo? Y así, de manera legal poder hacerme cargo de defenderte de tu cuñado y del juez corrupto. No adquieres ningún compromiso conmigo, solo es una formalidad legal para poder actuar en contra de esta gente, como tu marido-. Al resolver tu situación podemos divorciarnos perentoriamente-

—Ella me miraba con los ojos muy abiertos, como platos —Su sorpresa era mayúscula- solo expresó- que locura Dios-

—Ya estábamos entrando en la ciudad, que a esta hora, 11 de la noche, se mostraba bastante sola por no decir desierta. Me indicó la dirección de su casa, me detuve a su puerta, sin pronunciar una sola palabra y sin mirarle a la cara. Bajó del vehículo y la miré en toda su estatura ¡Que mujer más linda! Por Dios-

—Ella echó a andar hacia la puerta de su residencia. Yo no me había movido —De pronto dio la vuelta regresando hacia mí, espetándome. Acepto, ven mañana por mí para casarnos en la mañana- Les cuento. Esta historia tuvo un final feliz, lo demás queda al libre juego de su imaginación.

Historia por: Gerag

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