Bella Otero

CAROLINA OTERO

Carolina Otero, conocida por su nombre artístico LA BELLA OTERO, nació el 4 de noviembre de 1868 en Pontevedra, Galicia. Vivía sus primeros años de la infancia en la pobreza, dado que el padre no la reconocía como hija suya y la madre no poseía de medios suficientes para ofrecerle una vida mejor.

Según narra su biografía, a la edad de diez años sufrió una violación y, ya adolescente, decidió huir de casa en busca de una vida mejor tomando ella misma las riendas de su porvenir. Su primer amor se convirtió en una desolación por infidelidades. A partir de entonces, su propia vida y su futuro se tornaron en su mira central. Carolina Otero, cuyo verdadero nombre era Agustina Carolina Otero Iglesias (ambos apellidos de su madre), era bailarina y su talento y sus dotes resaltaban por doquier. Comenzó su trayectoria viajando por España, Portugal y Francia trabajando primero en clubes nocturnos y poco a poco comenzó a adquirir fama, lo cual le permitió un rápido ascenso. En su ruta, conoció además un banquero que se fijara en ella y la llevó consigo a Francia donde la promocionó y le abrió las puertas al mundo del espectáculo. Su éxito no conocía límites. Por su talento y su belleza, Carolina tenía los hombres y al mundo de aquella época a sus pies. Su vida poseía altibajos durante las cuales conocía tanto la pobreza extrema de no tener nada, a de repente poseerlo todo y moverse entre los mejores círculos. Entre sus posesiones se cuentan incluso joyas de la emperatriz de Austria, entre otros. Es más, en una ocasión la Bella Otero viajó hasta Rusia para encontrarse con el Zar Nicolás, ocasión en la que conoció incluso al mismísimo Rasputín.

Bella Otero

Carolina Otero nunca se casó ni tuvo hijos. Su vida estaba marcada por el espectáculo – el baile y el canto – mezclado con mentiras, porque siempre ocultó su verdadera procedencia y su infancia. Entre otras cosas, decía ser andaluza y tanto su temperamento como su arte por el flamenco lo hacían más fácil creerle. Aparte de una gran artista y una bella mujer, era también ludópata, ya que frecuentaba el Casino de Montecarlo, visitas que la llevaron a la ruina. Cuando Carolina Otero se retiró del mundo del espectáculo, el Casino de Montecarlo comenzó a pasarle una pensión de subsistencia hasta su fallecimiento en 1965 en Niza. Este acto generoso se debía a que gracias a la gran artista, el Casino de Montecarlo no sólo contaba con la visita de una artista famosa y distinguida entre sus clientes sino que ella aportó una enorme cantidad de dinero a esta empresa.

Desde que CAROLINA OTERO abandonase su hogar y el lugar donde se crió hasta la edad de adolescente, nunca más regresó tras su escapada ni volvió a ver a su madre. Falleció en solitario a la edad de 97 años de edad.

Su vida ha valido para convertirse en película para ser representada en la gran pantalla. Una de ellas ha sido representada con Angela Molina en el papel de LA BELLA OTERO.

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