La generación del 27 nos ofrece poetas entregados a hacer de nuestra sociedad un lugar más justo, y con la poesía como un vehículo de transformación.

Muchos de ellos tuvieron que huir cuando las tropas del golpista Franco se hicieron con el poder, otros como MIGUEL HERNANDEZ sufrieron directamente su represión. En la cárcel siguió con su obra poética y Cancionero y romancero de ausencia es su recopilatorio de sus ultimas producciones.

Este libro engloba la última producción poética de Miguel Hernández desde 1938 hasta su muerte en la cárcel de Alicante. Nunca abandona la ternura que le caracteriza, y que tanto aborrecía el fascismo español.

Miguel Hernández comienza a escribir Cancionero y Romancero de Ausencias, en 1938 cuando los republicanos estaban intentado salvar una visión de España, que estaba a punto de desaparecer, ya que la guerra civil provocada por el golpe de estado fascista, acabo en 1939.

Miguel Hernández, luchador del bando perdedor, fue encarcelado por sus ideas, y murió en la cárcel, lo que significo no solo la perdida de un gran luchador, sino también la de un poeta que glorifica al país en que nació, cosa que los bárbaros fascistas jamás pudieron entender.


En los primeros poemas llora la muerte de su primer hijo sucedida en 1938, la ternura que le inspira su recuerdo hace casi llorar, el recuerdo es doloroso pero no hay ira, sólo el dolor o la ternura de la ausencia.


En los poemas siguientes Miguel Hernández va viendo la caída de su mundo, y la ruptura de sus esperanzas, y el gran amor que le inspira su mujer.

En la cárcel escribe a un mundo que se ha derrumbado, y al amor de su mujer, y a la gran penuria que estan pasando con su segundo hijo, al que le dedica las Nanas de la Cebolla, al saber la pobreza de su familia y que se esta alimentando de cebollas.


En estos poemas, las ausencias, las contraseñas de lo vivido, la muerte de su primer hijo y las esperanzas que genera el segundo en la perspectiva de un futuro imposible, la meditación interior, constituyen un estremecedor testimonio del final de una poética y de un hombre.


Miguel Hernández, poeta maldito para el régimen fascista, estuvo prohibido durante décadas, dejando a generaciones sin su ternura y su sabiduría.

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