Todos sabemos que el cáncer es una enfermedad muy dura, tanto para el que lo padece como para los que conviven diariamente con él, pero todos nos damos cuenta qué tan difícil es afrontar esta enfermedad hasta que nos toca hacerlo.

En las familias las reacciones son muy diversas al recibir la noticia de un enfermo con cáncer va desde la negación de la enfermedad hasta la tragedia por que su familiar la tiene.  

Como no se tiene claro cómo reaccionará la familia del que padece cáncer, quizá ayude a prepararnos los siguientes consejos:

1. Se debe tener claro que el cáncer puede darle a cualquiera persona. Esta afirmación es importante que la tengamos en mente, pues esta enfermedad no diferencia edad, sexo, religión o estado social, le puede dar a cualquiera.

2. El cáncer no siempre es una sorpresa sino una consecuencia y puede prevenirse. Hay factores que predisponen al cáncer, podemos predisponernos al cáncer si nos exponemos a llevar un estilo de vida sedentario, con alimentación chatarra, rica en azúcar o grasas y con mucho estrés. La mayoría de estudios realizados con pacientes fumadores, alcohólicos y de otras conductas riesgosas, ha demostrado la alta incidencia de esa enfermedad en esos grupos en riesgo, igualmente con una alimentación desbalanceada y con poca actividad física. Se deben realizar exámenes periódicos para detectar cualquier dolencia en etapa temprana. El cáncer es curable en la mayoría de casos descubiertos tempranamente.

4. Cuando la enfermedad es descubierta repentinamente, mantenga la calma, escuche a su familiar que le cuenta la noticia y acompáñelo en ella. Lo mejor es no decir nada y dejar que la persona exprese lo que siente y piensa a cerca de su enfermedad o padecimiento y cuando termine, pregúntele sobre las opciones que le ha dado el médico, si puede acompáñelo a sus terapias o llévelo al lugar donde lo atenderán.

5. Analice la situación de su familiar con cáncer, puede necesitar apoyo económico y de atención a los que lo rodean. Los cuidadores de enfermedades terminales, en este caso familiares que atienden un enfermo de cáncer,  viven pendientes de éste y muchas veces se olvidan demasiado de sí mismos o de los otros miembros de su familia. Visitarlos, ocuparse del enfermo alguna vez a la semana o al mes, para que ellos puedan distraerse o salir a hacer compras y otros, es un apoyo importantísimo para ellos. Generalmente son pocos familiares los que atienden a un paciente de cáncer y las horas que podamos brindarles para atender al familiar, representan una oportunidad para hacer cosas que otras personas pueden hacer habitualmente, representa un respiro en su lucha diaria. Igualmente consúlteles si necesitan cualquier aporte económico o en bienes que sean necesarios para el hogar, si puede proveerlos usted u otro familiar serán siempre bienvenidos.

Comprender la enfermedad es muy importante, existe abundante documentación al respecto, pero cuando ésta se manifiesta en un familiar cercano o lejano, debemos siempre estar dispuestos a dar una mano, con poco o con mucho, pero darla. Será muy apreciada, si es sincera.

 

 

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