Podemos definir el CÁNCER laboral como los tumores malignos que se presentan en los trabajadores expuestos a una serie de agentes carcinógenos en el lugar de trabajo, en número superior al que se presenta en la población en general, del mismo sexo y edad. También son aquellos tumores raros que se aparecen o se dan en un grupo de trabajadores expuestos a un agente cancerígeno específico.

Actualmente no hay demasiadas sustancias y mezclas que sean reconocidas como cancerígenas. En las zonas industrializadas se calcula que entre un 2% y un 8% de los tumores existentes están ligados a la ocupación. Respecto a la legalidad, muy pocos TUMORES se reconocen como enfermedad profesional por lo que casi nadie recibe indemnización.

El cáncer laboral se da más en hombres que en mujeres y el más usual es el de pulmón. La Organización Internacional del Trabajo ha asegurado que el cáncer es la causa de muerte más frecuente relacionada con el trabajo llegando a superar a los accidentes laborales. Las exposiciones que pueden ocasionar cáncer son la radiación solar, el dióxido de sílice, el radón y el polvo de madera.

Haciendo un poco de historia, antiguamente los trabajadores que limpiaban chimeneas padecían cáncer de escroto y los mineros, cáncer de vejiga. Uno de los agentes cancerígenos que más casos ha causado a lo largo de la historia reciente es el amianto, ya que sus fibras se adhieren a la pleura pudiendo causar un tumor a largo plazo. También pueden ser cancerígenos algunos AGENTES químicos, físicos y biológicos como los productos petroquímicos, los plaguicidas, el PVC y los disolventes.

Otros tipos de cáncer laboral son la leucemia –asociada a los trabajos del caucho y a las radiaciones ionizantes-, el cáncer de piel –relacionado con los trabajos con arsénico y alquitrán- y el cáncer de laringe –relacionado con el ácido sulfúrico-.

Cáncer laboral: una epidemia olvidada

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