El camino de escape

EL CAMINO DE ESCAPE (GÈNESIS 6:18)

Dios estableció un pacto mediante el cual podemos ser salvos y entrar en la nueva Vida por medio de la obediencia. ¿De qué manera refleja la imagen de la historia de Noé en mi manera de vivir?

Dios le promete a Noé mediante su pacto que lo libraría del juicio que iba a mandar mediante el diluvio sobre la faz de la tierra. Noé se movió en obediencia creyéndole a Dios y a su palabra, demostró toda su fe en ese acto de obediencia. La palabra y la promesa de Dios fueron lo que le salvaron.

Este pacto que vemos aquí va mucho más lejos que el sencillo hecho de salvar a Noé; es algo que debía gobernar su vida y la vida del mundo después de que el diluvio hubiese cesado. Esto requería tan solo una actitud por parte de Noé, la de la obediencia. No fue sencillamente el hecho de que Dios llevó a Noé al arca lo que le salvó, sino el hecho de que Noé fue obediente respecto a un nuevo arreglo para el vivir. Noé obedeció a Dios.

Esto fue lo que salvó a Noé y es lo que nos salva a nosotros también. Es preciso que el corazón responda de inmediato en obediencia a todo lo que Dios manda, como lo hizo en este caso Noé. Ese reconocimiento de Su señorío es la base de la salvación.

Debemos establecer nuestra vida sobre la roca que no puede ser movida, que descansa sobre la cosa más inalterable en todo el universo, que es la Palabra de Dios, porque no hay nada más sobre lo que podamos depender que no sea la Palabra de Dios.

“El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán” (Mateo 24:35). Señor, gracias por el Nuevo Pacto, que es un nuevo arreglo para vivir y que me concede la libertad y el poder para obedecerte. Amén

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