Un saludo cordial a todos mis lectores…

Como todos sabemos este es un espacio creado para todos aquellos que nos encontramos pasando por un momento doloroso proveniente de una ruptura o separación.

Es claro que uno de los momentos en los cuales el sinsabor de la ruptura más se acrecienta es cuando nos encontramos lejos de nuestras actividades cotidianas, es decir lejos del trabajo y del estudio, los temidos fines de semana el tiempo en el cual dedicábamos espacio a esa persona que se fue, son difíciles de enfrentar, la tristeza y desasosiego se sienten con más intensidad.

Pues bien, este fin de semana, decidí realizar una caminata ecológica por un parque natural llamado CHICAQUE, fue una caminata intensa de más de 6 horas, la realice con un amigo que está consciente de mi situación e iba dispuesto a escuchar mis cuitas…sin embargo el paisaje es tan hermoso que la verdad no fueron necesarias las palabras.

Que les puedo contar llegamos al parque como a las 9 de la mañana, el clima es frio, de hecho es un parque compuesto por bosques de niebla, apenas llegamos nos pusimos pies en polvorosa, el camino es trocha irregular, mezclado entre piedras y lodo por la lluvia, el paisaje es envidiable, los olores son indescriptibles y los sonidos te relajan, fue un buen plan, hacia años de los años que no realizaba una travesía de estas, con mi ex-pareja son muy difíciles de concertar debido a que no es un plan que disfrute.

En fin me concentre en el paisaje y los sonidos y pues por lo intrincado de la caminata el silencio fue un gran acompañante, lo cual me permitió despejar la mente y pensar en mi situación actual, las primeras horas de caminata fueron muy sencillas, muy relajantes algo de expectativa por lo que nos encontraríamos más adelante, como en una relación la expectación es grande, nos mantiene caminando en la misma dirección, no les voy a negar como la trocha estaba mojada un par de caídas hicieron difícil el camino se presentaron inconvenientes, la sed hizo su aparición y ya no era tan agradable, el cansancio y el dolor empezaron a apoderarse de mi cuerpo en algún momento deje de pensar en el recorrido y su belleza y me concentre en la llegada, un error muy común que comentemos todos no solo en nuestras relaciones sentimentales sino en cómo afrontamos nuestra vida, nos concentramos en la meta y dejamos de observar el recorrido y de difrutar de las pequeñas cosas de nuestra cotidianidad, y por desgracia la quejas se hacen presentes.

Luego de varias horas de caminata la magia había desaparecido, cada paso que daba generaba un dolor intenso en mis piernas, el cansancio me abrumaba; lo mejor de esta clase de experiencia es que tienes que seguir, continuar, no existe otra opción, como en una ruptura amorosa, es muy doloroso, no queremos continuar caminando, no vemos nuestro camino y nos sumimos en el dolor que nos consume perdiéndonos de los pequeños detalles de la vida cotidiana.

Lo único sano que podemos hacer ante esta situación es afrontarla, es necesario que enfrentemos nuestra realidad y tengamos claro que todo fluye y todo pasa que este dolor sanara, se necesitan entonces dos cosas para poder continuar con nuestro camino:

1. Abrir los ojos a nuestra realidad.

2. Dar un salto de fe que pronto va a pasar.

A esta altura de mi conversación mental ya había conocido la cascada y venia de regreso a un hermoso restaurante en el cual descansaría un momento antes de terminar esta travesía en la cual me había metido.

Luego de recobrar el aire habían pasado 5 horas de caminata, retomamos el camino, sin embargo esas últimas dos horas fueron muy largas y muy dolorosas el terreno escabroso, el frio de la lluvia, y el ascenso hacían más difícil cada paso, sin embargo, habíamos logrado el cometido llegar a la cascada y atravesar el parque natural, en cada paso fui reflexionando sobre mi situación actual y fui desinfectando las heridas de mi alma, que proceso tan doloroso, sin embargo, cada paso que daba era un paso más cerca a la meta propuesta, como cada día que pasa si no dejamos que el dolor emocional se convierta en sufrimiento nos acerca cada día más a sanar nuestro corazón.

En este ejercicio puede diferenciar entre el dolor emocional y el sufrimiento…

El dolor emocional es normal en nosotros, nos avisa que algo está mal una ruptura, una perdida, un fracaso, a través de él es posible mejorar cosas que más adelante nos pueden ocasionar más dolor, necesitamos ser consientes de nuestros errores, aprender la lección y continuar con nuestro camino, sin embargo, el sufrimiento no nos permite evolucionar nos mantiene aletargados, y aumenta de una forma incalculable nuestro dolor emocional y nos hace perder el camino, cada instante que nos quedamos alimentando nuestro sufrimiento nos alejamos de la sanación de nuestra alma.

Así es como luego de 6 horas de caminata ecológica decidía parar y no continuar, los músculos se enfriaban y luego seguir era más difícil y más doloroso, solo me quedaba ahí quieta pensando que no llegaría nunca a la meta.

Afortunadamente, sabía que tenía que llegar al final para regresar a casa darme un baño de agua caliente y dormir como nunca y seguí caminando hasta llegar a la meta, esa sensación de culminar la tarea fue indescriptible, única.

La misma sensación que me invade cada día que pasa y me doy cuenta que dependo menos de esa persona que se fue…

Espero disfruten este post, anecdótico

Feliz semana

Mariana…

 

te espero en http://elviajedemariana.blogspot.com

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