Caminando al sol y al frío helado de los Alpes ya decía hace más de un siglo el sabio Nietzsche: “los pensamientos que realmente tienen valor son los que se hacen caminando”, caminar al aire libre, divisando tu PAISAJE es una acción de INTROSPECCIÓN. Alejados del ruido de nuestras ciudades, alejados de nuestras cansadas ciudades, nos queda la perspectiva de nuestras playas, nuestras sierras, nuestras montañas, nuestros campos, esos grandes y hermosos respiradores llamados parques, etc.

CAMINANDO AL AIRE LIBRE, nos parece mostrar una metáfora reveladora, la cual  se abre para uno lo mismo que un cofre que en su interior escondiera un tesoro de gran valor, un campo de autoconocimiento, una actividad puramente mental, en la que suprimimos el dolor, el cansancio, nos olvidamos del cuerpo y en ese juego, en esa meta, en ese trabajo, proyectamos para nuestros adentros, muchas neuronas que se activan y nacen, ese campo eléctrico nos da una energía creadora: creadora de imágenes, de proyectos, creadoras de gusto, de placer, de amor a lo fatal; nos volvemos apasionados, fuertes, valientes; el caminar al aire libre sin redundar, nos hace libres.

Nada más excitante que ese momento en que sientes una explosión en tu cabeza justo antes de resolver continuar, ese momento en el que te sientes vencido, en el que piensas que no puedes seguir y de repente la actividad energética y neuronal te envía algo eléctrico, te envía energía, “sigue”, te dices, y de repente oyes que tu voz usa otra voz para decírte otra vez, “sigue”, “sigue adelante”, “no abandones”, “eres el mejor”, “nadie puede contigo”, “vas a lograrlo todo”, “todo lo que te has propuesto es tuyo”, “esta hora, este día, este mes, este año, esta década, toda la vida”, y consecuentemente a eso, echas acorrer, no hay quien te atrape, sos veloz, sos una arpía, un ave inmensa, tu propia química te ha puesto en MEDITACIÓN, tu propia química te ha hecho feliz, y estás solo , y lo mejor, no necesitas de nadie, eres tan completo que por fin no te sientes solo, porque oh sí, estas acostumbrado a sentirte solo en medio de un mundo que mundea, pero solo aquí, CAMINANDO AL AIRE LIBRE, no te sientes solo; sos el ser original, el primero, vienes de algo más que carne; en este mundo autentico y tan íntimo de tu caminar al aire libre, de tu andar a trote y de tu corrida desbordante, sos un Adamus, un hombre original, un dador de vida, una fuente inagotable de energía. Eres por fin un alma completa que ya no tiene dicotomía, que se dice: “vuelve, volvamos, hoy ha sido delicioso, dulce, dulce sabor a panela, dulce sabor a victoria, dulce sabor a libertad, el dulce sabor de tu ser, dulce sabor a ti mismo”.

Cuando hagas ejercicio, piensa en la MEDITACIÓN, no ignores el paisaje, piensa que eres ENERGÍA, descúbrete en tu propio auto conocimiento, sé libre y correrás libre, bien podría pasarte cosas muy buenas: un paisaje encantador, INTROSPECCIÓN Y MEDITACIÓN, superación del dolor, energía inagotable que estarás proyectando todo el día, UNA BELLA SALUD y el premio más grande para ti, autoconocimiento; pareciera que se hablara de otra cosa, no de caminar o trotar o correr, pero practicalo como aquí se plantea, es alcanzar el fruto de la vida, el elixir de la juventud, la quimica de la salud es así, tú estás hecho para cosas tan grandes que no vale la pena que estés pegado todo el día a una sudorosa silla, no vale la pena que estés deprimido, viendo a tu alrededor pereza, cosas tiradas por todo el estudio: zapatos, correas, ropa interior, etc. No vale que estés nadando en la depresión, cuando, cómo ves, ahí tanto por ver y sentir... afuera y dentro de ti.

Caminando al aire libre

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