¡Que gustazo nos va a dar cuando lleguemos de madrugada a Pedrafita do Cebreiro¡ Limítrofe con León. En la sierra de Os Ancares. Uno de los parajes mas vastos y abiertos por los que pasará el Camino de Santiago: El techo de Galicia.

Ya que hemos elegido estas horas, precisamente para comenzar la etapa a buena hora, a las seis de la mañana se me antoja precioso caminar, sintiendo la frescura del norte. Añorado norte, que nos das la bienvenida con el cielo despejado. Caminaremos dos horas hasta lo que será la primera comida del día junto al albergue de O Cebreiro, en una taberna de las de siempre, ya en el Camino. Que bién nos vendrá probar esa miel del lugar con ese pedazo de pan de pueblo, tostado al fuego, junto a un buen tazón de colacao. Sabemos que necesitamos la Credencial, pero también sabemos donde conseguirla: En la ermita. A partir de ahora solo estaremos obligados a sellar en todos los albergues donde pernoctemos, y también ¡¡Podremos sellar tantas veces queramos por todos los lugares por donde pasemos!! Y así llevarnos ese recuerdo a nuestro hogar, recuerdo tangible de otros muchos otros, indelebles en la memória, tales como la camaraderia, el buén hacer de las gentes y sus platos, paisajes y todo tipo de situaciones afines con el viajero espontáneo y natural.

Esta primera etapa nos llevará media jornada y 20 km más o menos hasta el albergue de Triacastela, ubicado en una explanada que valdrá la pena utilizar como lugar de recreo. El albergue tiene lavadora, secadora, duchas calientes, tendederos y todas las instalaciones básicas, menos cocina, para lo cual un bar que nos hará las veces de club social y restaurante.

Sin pasar por alto esos 20 km, sabemos, encontraremos ya desde O Cebréiro y por la carretera, pendiente continua hasta el Alto do Poio, con cafetería incluida. Ésta etapa discurre más bién descendentemente. Según vayamos avanzando nos iremos sumergiendo en valles por estrechos caminos que nos irán adentrando en aisladas aldeas, todas ellas con peculiares entramados urbanos, casas y huertas. Me gustaría compartir aquí que las edificaciones típicas del país son de piedra, todas muy juntas entre si y de techos de pizarra, que como nos fijaremos tienen una caótica forma.

El Camino Francés, el mas concurrido de todos nos va a proporcionar todo tipo de infraestructuras hosteleras, nos parecerá que a cada paso tenemos un nuevo lugar donde pasar a tomar algo, por no hablar de la cantidad de albergues, tanto públicos como privados donde descansar, comer, ducharnos y ya de paso salir a dar una vuelta por el pueblo, a tomarnos esa cervecita o simplemente a darnos el capricho de Galicia: su gastronomía.

 

Seguiré con las demás etapas en artículos venideros.

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