cambio

¡El cambio necesario!

En el día a día al levantarnos, hacemos lo más inmediato pero; dejamos pasar lo más importante generalmente. En las mañanas tienes en mente lo que tienes que hacer a lo largo de la jornada, olvidándote de ti que eres lo verdaderamente importante.

¿Desde cuanto tiempo pasado, no desayunas como realmente te gusta, que no te apoltronas leyendo un buen libro, no miras una buena película o no disfrutas de una suculenta comida? ¿Cuánto tiempo hace que ni siquiera le das una miradita al proyecto al que un día le dedicaste mucho de tu valioso tiempo?

Luego un día después. ¿Qué haces? Repites la misma rutina y de nuevo te excluyes de tus planes. Te has olvidado de tus metas, tus sueños se han quedado en el limbo. ¿En que te beneficia vivir de las demandas de otros, de satisfacerlas irremediablemente, dedicándoles el tiempo que no reservas para ti? Una de las cosas que se pierden en esa premura de cumplirles a raja tabla a los demás, es la habilidad o capacidad de apartar el tiempo necesario para lo que necesitamos, en ese principio de avanzar y progresar de continuo.

Multiplicando las oportunidades

Esta habilidad ciertamente eleva al máximo la inclinación de ser más, multiplicando así la generación de más oportunidades. Piensa, que si hoy día no estás creciendo; estás estancado o decreciendo. En nuestros días el avance en todos los segmentos de la humanidad es tan grande, que es posible que ingentes cantidades de nosotros, nos quedemos retrasados ante cualquier descuido.

Cuando te integraste al mercado de trabajo en tu profesión u oficio, es válido pensar en tu entusiasmo con los proyectos que tenías en mente, tus sueños, que luego se diluyeron en el trajinar diario. Aquello que en tus sueños y proyectos creías posible se fue convirtiendo en bruma.

tu vida

Con ello, hicieron su aparición los miedos, la inseguridad y, caíste en una parálisis casi anunciada. Sin darte cuenta te integraste al desfile, siguiendo la pauta que te marcaban los demás y, hoy caminas y vas hacia donde todos van, sin avizorar que muchos de ellos van hacia la nada, esa nada oscura, donde nada se mueve, calma, donde nada pasa.

Hemos llegado al espacio del conformismo, de los sueños infinitos y los letargos insondables, donde el vacío se hace interminable y las ilusiones se vuelven humo ¡Eh ahí el porqué no te llegan las repuestas o simplemente obtienes siempre los mismos resultados!

Los miedos y temores

Todos tenemos el miedo a arriesgar y perder. Pero; no importa enfrentémoslo y avancemos sin pausa. El miedo, el temor, forman parte de nuestra naturaleza. El hombre desde sus orígenes siempre ha tenido miedo a lo desconocido, Inclusive, aún aquellos que han alcanzado el éxito, ellos sintieron lo mismo.

La diferencia estriba, en que ellos no se paralizaron ni se detuvieron, el temor te debilita, te agota, te viste de negatividad, enfermándote. Él dificulta más las cosas. Es básico, que el miedo es; el que muchas veces nos hace claudicar, desertar, abandonar, sin darle la cara a las situaciones adversas. En cualquier situación de conflicto, irregular, negativa, todo lo que tenemos que hacer es enfrentarla, que ya en el camino encontraremos las herramientas que nos ayuden a salir, para volver a empezar.

Leí en alguna parte algo que viene a ser de una enseñanza invaluable. La máxima reza así: “La mayor parte de la infelicidad que sientes en tu vida, se debe al hecho de que te estás escuchando a ti mismo, en lugar de hablarte a ti mismo”

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