¡En la cama hombres y mujeres han…!

En la cama, hombres y mujeres han concebido y parido hijos, gobernado reinos y creado obras de arte. La cama es un invento tan sorprendente y viejo como la humanidad.

Uno de los relatos más bellos y emotivos de la Antigüedad es el que hace Homero de cómo Penélope reconoce a su esposo después de años de ausencia de este. Ulises ha partido a la guerra de Troya. Deja en casa a su mujer, a su hijo pequeño Telémaco y al perro Argos, un cachorro. El conflicto bélico es sangriento, enconado y largo.

Solo una argucia de Ulises con el famoso caballo de madera logra ponerle fin y otorgar la victoria a los griegos. Ha pasado una década desde su partida y toca regresar a casa, a Ítaca. Pero el héroe no lo va a tener fácil. A su vuelta al hogar dedica Homero su segunda obra, La Odisea (Odiseo es el nombre griego de Ulises).

Múltiples peligros y desafíos le acosan y convierten su travesía en un periplo que se prolonga otra década. Cuando al fin consigue poner los pies en las playas de Ítaca, el primero que lo reconoce es Argos, ahora un viejo perro renqueante que, tras mover la cola al ver a su amo, muere a sus pies. En casa, la situación es complicada. Penélope vive acosada por un sinfín de pretendientesque se han instalado allí a costa de la hacienda de un Ulises que ha sido dado por muerto. Entonces, este urde un plan con Telémaco, vence a los intrusos con un arco que solo él es capaz de tensar y se va a ver a su amada.

en la cama

Pero Ulises ha envejecido, se ha disfrazado de mendigo y ha alterado su fisonomía con ayuda de la diosa Atenea para poder vencer a los usurpadores, y Penélope duda al verlo mientras los dos hablan, anhelantes. Ansiosa y enamorada, ella se esfuerza por reconocer en ese hombre a su marido, y de pronto se le ocurre un ardid: pide al ama que traigan la cama de Ulises y la coloquen en una sala de la casa.

A esto Ulises responde, sorprendido, que cómo van a trasladar su cama si él mismo la construyó enraizada en el tronco de un olivo. “Y a ella se le aflojaron las rodillas y el corazón… corrió llorando hacia él y le abrazó el cuello besándole en el rostro”. Solo su marido podía saber la historia de ese tálamo; él fue quien podó las ramas del olivo, excavó el lecho sobre el tronco para simbolizar una unión para toda la vida, lo adornó con preciosas incrustaciones y construyó la habitación, piedra a piedra, a su alrededor. Así, la cama fue mucho más que el lecho en el que dormir y yacer junto a su esposa: fue el lugar donde ambos se reconocieron, el que restableció el orden doméstico y el símbolo del amor que se profesaban.

La cama de Ulises y Penélope forma parte del mito fundacional de nuestra cultura y quizá no sea un mal comienzo para hablar sobre este objeto universal y las múltiples y sorprendentes historias que ha dado lugar desde sus inicios.

La cama de Ulises y Penélope forma parte del mito fundacional de nuestra cultura.

Nuestra cultura nos ha exigido darle multifuncionalidad a este mueble para poder hacer sobre él cosas diversas, así como convertirlo en un símbolo de estatus social dentro del grupo. La cama ha evolucionado en paralelo a nuestros vaivenes socioculturales y a los devenires de las civilizaciones que nos han precedido. Sin embargo, hay algo que no ha cambiado: en una cama se nace, se ama, se vive, se enferma y se muere.

Pero también suceden en ella otras cosas: desde dirigir un país, como hiciera Winston Churchill en la Segunda Guerra Mundial, más por comodidad que por necesidad, hasta pintar cuadros, como Matisse o Frida Kahlo, imposibilitados por sus enfermedades, o escribir obras literarias que han dejado huella, caso de Milton o de Proust. Ana Estuardo (1665-1714), reina de Inglaterra, Irlanda y Escocia, mandó que le construyeran una de las camas más lujosas que han conocido los tiempos con el propósito de morir en ella.

Lamentablemente, no lo logró, pues la gota y diversas infecciones acabaron con su vida a los 49 años, antes de que sus artesanos terminaran los bordados sobre terciopelo que había diseñado. Otro tálamo fastuoso, con balaustrada y ostentosas telas hasta el techo, es el de María Antonieta. Aún puede visitarse en el Palacio de Versalles y dice más sobre los motivos del final de la monarquía que todos los libros de historia. Tras su accidente de avión en 1946, el multimillonario Howard Hugues encargó a sus ingenieros que fabricaran una cama con motor y sistemas hidráulicos móviles que le permitieran adoptar posturas que le aliviaran los dolores.

Fue la base para las actuales camas de hospital. La artista británica Tracey Emin presentó en 1999 en la Tate Gallery de Londres la instalación My Bed (Mi cama), que se convirtió en un icono del arte vanguardista. Después fue subastada y vendida en Christie’s en 2014 por 2,5 millones de libras.

Fuente/Valéri Tasso/muyinteresante.es

mancha1

Comparte este Goo:

¿Tiene contenido inapropiado?

Comparte este goo con un amigo: