frustración

¡Calma, por favor!

El discurrir de la cotidianidad de infinidad de personas está inmersa en un profundo hueco de tensiones, que al ser manejadas de manera inapropiada pueden desembocar en importantes problemas de salud, y hasta de convivencia ciudadana. Los expertos en esta materia ponen a la consideración de las personas estrategias para aprender a manejar las manifestaciones de agresividad y tener una posición más confortable para una coexistencia más amable.

Como todos sabemos la agresividad está llena de matices. Porque si algo es cierto es que una acción agresiva propone una respuesta violenta a tal acción- por pequeña que esta sea- de seguro generará más violencia- Por otro lado la ira es una emoción humana con una valides similar a otras. Y por supuesto la respuesta de no saber manejarla con pericia; configura una sociedad cada día más cargada de agresividad.

Además, individualmente esto; aumenta las posibilidades de ser víctimas de algún tipo de agresividad y sufrir de un problema de salud con una incidencia de venial a grave. Las emociones son una energía que llevamos dentro. Por ejemplo; en el caso específico de la ira esta, aumenta la temperatura del cuerpo, los músculos se contraen, en verdad se producen una serie de reacciones físicas en todo el cuerpo, que podrían tener una respuesta de carácter cardiovascular o de tipo gástrico.

Aseveran los psicólogos que; no se le puede entrar a la cuestión de las emociones desde el comportamiento racional. Sentir y pensar son procesos mentales completamente diferentes. Cuando un infante manifiesta una rabieta, sus padres suelen insistirles en que razonen, se controlen, no llegando a pensar que esto el niño no lo entiende.

serenidad

Señal de madurez

Una señal transparente de la madurez es saber cómo servirnos de la racionalidad y de esta manera manifestar o no lo que se siente. Por descarte sabemos, que el mundo emocional se entiende claramente si nos damos por enterados que una cosa es expresar y otra sentir. Los expertos declaran que; ahí está el hito para el siguiente paso: reconocer que algo o alguien nos incomoda y de esta manera identificar las causas, en vez de dar rienda suelta a la frustración causando mal a sí mismos y a otros.

La Asociación Americana de Psicología dice, que lo más sano es expresar el motivo de tu molestia de manera asertiva y sin agresión dejando expuestas las necesidades o inquietudes y como solucionarlas, sin lesionar a otros. Luego entonces la cuestión no radica en sentir rabia, natural es molestarse ante circunstancias que causen frustración, sino como se expresa.

La intención primera, debe ser usar la estrategia más adecuada que nos lleven a la calma, cómo; respirar a consciencia, contar lentamente hasta 10 o drenar la rabia golpeando una almohada (por ejemplo), cada persona debe buscar la manera más funcional y expedita para serenarse. Esto es lo aconsejable, que no es lo mismo que ahogarse en frustración.

Existen mil y una formas de demostrar y dar puerta libre a la rabia, la ira, frustración y, por lo menos mil mas de disculparla, esta es una satisfacción insana, perjudicial, incontrolable, cuando no le marcamos un límite esgrimiendo los argumentos válidos y razonados como lo son; la salud mental, emocional y física. Son muchas las vidas destruidas parcial o totalmente por no tomarnos un respiro y serenarnos, al extremo de perjudicar a otros seres humanos cercanos o no. Vamos a tomárnoslo con calma, por favor.

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