El director del Programa de Cambio Climático de la Fundación Nueva Economía, Andrew Simms, publicó un artículo alarmante en un diario inglés

. En él advertía que en ocho años la temperatura de la Tierra aumentaría y que habría una alta concentración de gases. Para Ti investigó el tema y consultó con varios expertos en ecología. Y si bien la afirmación parece ser exagerada, todos aseguran que si los países no toman conciencia, en poco más de 30 años, la temperatura puede ascender 2 grados: el límite que la humanidad puede soportar.


Andrew Simms, director del programa de cambio climático de NEF (Fundación Nueva Economía), publicó un artículo en el diario inglés The Guardian en el que aseguraba que en 100 meses – poco más de ocho años– el cambio climático llegará a un punto de no-retorno, y que se alcanzará una concentración de gases de efecto invernadero tal que ya no se podrá frenar la tendencia que desembocará en un aumento de por lo menos 2 grados centígrados en la temperatura media de la Tierra.


El artículo, cuestionado por muchos expertos que lo consideran exagerado en sus predicciones, reavivó la pregunta de cuánto tiempo queda antes de que el calentamiento global llegue a un punto en el que a los seres humanos nos sea difícil poder adaptarnos.


“ En el año 2042 se podría llegar a un aumento de la temperatura de la Tierra de 2 grados en promedio, pero la ventana de tiempo que tenemos es de sólo cinco años para tomar decisiones que reviertan esta tendencia” , dice Juan Casavelos, coordinador del Programa de Cambio Climático en la Antártida de la Fundación Vida Silvestre, y explica: “ Desde la Revolución Industrial hasta ahora, la temperatura de la Tierra ha aumentado 0, 8 grados. El proceso de cambio climático ya está lanzado y lo estamos sintiendo, aunque los científicos consideraban que recién se sentiría hacia 2100. En promedio, la temperatura de la atmósfera ya está más caliente y en algunas regiones aumentó más que en otras. Por ejemplo, en la Península Antártica se registra un aumento de 2 grados en los últimos 50 años, incluso un aumento récord de 6 grados en la temperatura media de invierno, que como consecuencia ha impactado negativamente en varias poblaciones de pingüinos” .


Para Rosario Espina, licenciada en Ciencias Ambientales y coordinadora de la Campaña contra el Cambio Climático de Greenpeace, “ por un lado, existe consenso científico y de muchos países en que el aumento de 2 grados de la temperatura media anual de la Tierra es el límite máximo que no debemos sobrepasar, porque es el límite que la humanidad y la Tierra pueden soportar. Por otro, en que quedan ocho años para revertir esta tendencia de aumento. Esto no quiere decir que si aumenta 1, 9 grado no va a haber impacto. Sino que hasta 2 grados vamos a poder readaptarnos aunque con muchos problemas. El mayor causante del calentamiento global es la quema de combustibles fósiles, que genera gases de efecto invernadero, entre los que el dióxido de carbono es el más conocido. Actualmente, el 80 % de la energía del mundo está generada por la quema de combustibles fósiles, y en la Argentina el porcentaje llega al 90 %” .

Lo que sí se sabe es que a partir de un incremento de entre 2 y 3 grados de la temperatura de la Tierra se inicia un proceso catastrófico de pérdida desastrosa de biodiversidad,


Lo que sucede es que los gases de efecto invernadero re-irradian la radiación solar de la atmósfera nuevamente hacia la superficie de la Tierra y de esta forma incrementan su temperatura. O sea, actúan como el vidrio de un invernadero que no permite salir la radiación solar.


Ricardo Villalba, director del Instituto Argentino de Nivología, Glaciología y Ciencias Ambientales (IANIGLA), dice que si bien la predicción de Simms puede ser exagerada, “ de no haber cambios en la actitud del hombre hacia el ambiente, se llegará a un aumento de 2 grados centígrados en el año 2050 y de 4 grados a fin de siglo. Por el contrario, si se implementan medidas que reduzcan la emisión de gases de tipo invernadero, la temperatura de la Tierra podría alcanzar sólo 2 grados a fin de este siglo. Lo que estima el IPCC (Panel Intergubernamental de Cambio Climático) que ocurrirá es un punto intermedio, es decir, que se dará un incremento de 3 grados para fin de siglo” . Y explica: “ Antes de la Revolución Industrial y de que comenzaran las emisiones de combustibles fósiles y la deforestación a escala global, la concentración de dióxido de carbono en la atmósfera era de 280 partes por millón. Hoy ha aumentado a 380 partes por millón, y se estima que cuando alcance las 450 partes por millón, la temperatura media de nuestro planeta aumentará en 2 grados centígrados” .


Un experto que considera las predicciones de Simms desacertadas es Pablo Canziani, director del Programa de Estudios de Procesos Atmosféricos en el Cambio Global de la UCA, a quien le parece que son más una herramienta de presión política que un pronóstico con bases científicas sólidas. Según argumenta, no se puede hablar de tiempos exactos porque el comportamiento de la atmósfera es complejo y no lineal. “ Hay variaciones que son muy lentas en escalas de décadas y siglos y otras que pueden ser sumamente rápidas, como por ejemplo las transiciones climáticas de 1976 y 1977 que dieron pie a varios cambios en todo el planeta, incluyendo el aumento de precipitaciones de la Pampa Húmeda y cambios en Cuyo y la Patagonia, u otros eventos abruptos, pero de corta duración como la corriente del Niño, que empiezan de repente y luego se van diluyendo con el correr de los meses. Lo que sí se sabe es que a partir de un incremento de entre 2 y 3 grados de la temperatura de la Tierra se inicia un proceso catastrófico de pérdida desastrosa de biodiversidad, destrucción de ecosistemas naturales y humanos. Las estimaciones para ello, según el Potsdam Institute de Berlín, indican que la ventana de oportunidades para evitarlo es de 12 a 20 años” .


LAS CONSECUENCIAS. Más allá de las estimación de en cuánto tiempo la Tierra puede llegar a aumentar su temperatura, ¿qué va a pasar si finalmente la temperatura media aumenta 2 grados más?


“ En el ámbito global, se dará un derretimiento de las masas de hielos permanentes, como los glaciares y los polos, lo que provocaría un aumento en el nivel del mar. Esto amenazará las zonas costeras e islas, y también a la disponibilidad de agua potable por la infiltración de agua salada en napas, y por el derretimiento de los hielos. Otra consecuencia será el aumento de la frecuencia de los llamados eventos meteorológicos extremos: olas de calor, de frío, inundaciones, tormentas y sequías. Lo que traerá aparejado un incremento de los refugiados ambientales. También habrá una expansión de enfermedades tropicales hacia zonas templadas – como la que ocurrió hace poco con la fiebre amarilla en Misiones– ; colapso en las actividades agrícolas, lo que acarrearía impactos económicos y falta de alimentos; y un colapso de ecosistemas que funcionan a determinada temperatura, sobre todo de bosques y corales, con sus especies vegetales y animales” , explica Espina.


Los expertos señalan que los efectos del calentamiento global no pueden ser generalizados, ya que son distintos en cada región. En la Argentina, por ejemplo, según Canziani, la Pampa Húmeda se volverá más húmeda, la región árida más árida, y la zona más afectada por la suba del nivel del mar será la costa de la provincia de Buenos Aires. Sobre este último punto, el geólogo Jorge Codignotto, profesor titular de la Facultad de Ciencias Exactas de la UBA e investigador del CONICET, cuenta que en el ámbito mundial el mar sube 2 milímetros por año. “ En la costa argentina hay una erosión que está provocando una pérdida de territorio costero – dice– . Lo que conlleva una pérdida de dinero por la desaparición de casas, pavimento y demás construcciones sobre esos territorios. Específicamente en el Río de La Plata, este incremento se suma al desplazamiento del anticiclón del Atlántico Sur, que se ha movido hacia el sur, a la altura del Río de la Plata, lo que provoca más tormentas y de más intensidad. Según un estudio realizado por Vicente Barrios, este fenómeno hará que el nivel del mar suba 13 cm en los próximos 30 años” .


En cuanto a los glaciares, Villalba sostiene: “ Están retrocediendo mucho y probablemente en 20 o 30 años muchos de los glaciares pequeños desaparecerán y los grandes disminuirán significativamente su extensión. Los cuerpos de hielo tienen gran importancia para las distintas regiones de nuestro país. Por ejemplo, en la región de Cuyo son reguladores del agua de ríos, conjuntamente con la nieve. La cultura agrícola depende en cierta medida de los glaciares, que suavizan las variaciones climáticas. Cuando no hay precipitaciones, reducen las sequías. De extinguirse, la zona quedaría a merced de la variabilidad del clima porque ya no estaría la amortiguación de los hielos. En el norte de la Patagonia regulan el caudal de agua para la producción de energía hidroeléctrica, que constituye el 25 % de la producción nacional de esa energía. Por otra parte, en el sur hay una enorme estructura turística que se basa en el glaciar Perito Moreno y otros cuerpos de hielo en el Parque Nacional Los Glaciares” .

Fuente: La nacion

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