Caimán no come caimán

Caimán no come caimán fue el tema de una pegajosa canción, muy popular en mi tierra en la década de los 80, devenido luego en famoso refrán y que hacía alusión a que si eres fuerte de carácter y te impones con palabras duras, el resto del mundo no te pasara por encima. Dependiendo de la personalidad de cada cual y circunstancias al momento de actuar, será cierto o falso este simpático adagio.

Existen diversos tipos de personalidades desde la de tipo A, esa que tiene un alto riesgo de infartos de miocardio y accidentes cerebrovasculares, que todo se lo toman muy a pecho, apasionados hasta el tuétano, hasta los absolutamente flemáticos que todo le resbala, que no se toman el trabajo ni de recoger una fruta si se les cae y que exasperan de mala manera a los primeros. De esta forma al interactuar con el resto de las personas, especialmente cuando vas a realizar un trámite , lograrás mejores o peores resultados, dependiendo de la manera en que lo pidas. Pero para ser justos también importa la personalidad de quien te va a prestar el servicio y su disposición a colaborarte.

No le ha sucedido que al llegar a un lugar y por mucho que pregunte le dan largas y respuestas imprecisas. Yo he llegado a pensar que soy transparente o invisible y no importa cuán alto, fuerte o firme haga su pregunta, será ignorado y si insiste puedes recibir un buen regaño que le deja un deja vu de su más temprana niñez.

Otro punto a considerar es la seguridad de quien hace el trámite. Los de carácter fuerte, que inspiran respeto al hablar y a veces hasta temor, que desbordan seguridad en sus palabras aunque en ocasiones no sepan ni jota de lo que están pidiendo, obtendrán mejores y más rápidos resultados. Los inseguros, que dudan al preguntar, forman un revoltijo de papeles al sacar sus documentos con manos temblorosas, y tartamudean, son ignorados y mirados por encima del hombro cuando de una gestión se trata.

Aquí les dejo mis recomendaciones para que no necesite aparentar ser una fiera como el caimán y lograr un BUEN SERVICIO:

  1. Documéntese bien sobre el trámite que va a hacer: Investigue con amigos, conocidos que ya lo hayan hecho alguna vez, busque en internet, pregunte y asegúrese que es lo que tiene que pedir, como lo tiene que pedir y que documentos debe llevar.
  2. Mire directamente a los ojos de su interlocutor, eso de ser posible pues muchas veces, quien lo atiende (en especial si es funcionario público) tiene una mirada esquiva que aunque usted pase un hora frente a él, nunca va a encontrar. 
  3. Lleve todo lo que le han pedido, y lo que no le han pedido también pues en ocasiones tenemos que ir varias veces a un lugar por documentos que no llevamos. 
  4. Sea firme pero amable. Firme pues ese es su trabajo por el que le pagan, usted no está pidiendo un favor, amable porque todos merecemos respeto y muchas veces se logra más con unos suaves modales que con imposiciones y amenazas. 
  5. Escoja los mejores horarios: Ni un lunes a primera hora ni un viernes a última son buenos horarios para ser atendidos. Ni un día anterior o posterior a un feriado o el horario de almuerzo son buenos tampoco, tenga sentido común y evitara disgustos. 

Pero si aun siguiendo todos estos tips no logra buena atención, haga acopio de todo su carácter, llame al supervisor, exija sus derechos firmemente porque recuerde que caimán no come caimán.

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