Hace mucho tiempo, un rey colocó una gran roca obstaculizando un camino, y escondido observó para ver si alguien la quitaba.

Algunos de los comerciantes más adinerados del reino y cortesanos pasaron por el camino, y simplemente giraron y pasaron al lado de la roca. Muchos culparon al rey ruidosamente de no mantener los caminos despejados, pero ninguno hizo algo para sacar la piedra del camino.

Luego pasó por allí un exhausto campesino con una carga de verduras, y mientras se acercaba a la piedra pensó como al quitarla no solo se beneficiaria el mismo, sino también todo aquel que transitara por allí. Sin pensarlo más, puso su carga en el piso y después de empujar y fatigarse mucho, logró quitarla del camino. Mientras recogía su carga de vegetales, vio justo donde había estado la roca una bolsa en el suelo. Abrió la bolsa y en su interior encontró una cartera llena de monedas de oro y una nota del mismo rey indicando que el oro era para quien removiera la piedra del camino. (Adaptación de mensaje de autor desconocido enviado gentilmente para los “Lunes del alma” por Sandra Lorena Osorio Martínez)

El campesino sin quejarse por encontrar este obstáculo, dio lo mejor de si sin esperar nada a cambio, y recibió una recompensa no esperada.

Para cada uno de nosotros, cada obstáculo representa una oportunidad de crecimiento. Es más fácil tener éxito y alcanzar las metas cuando la vida nos ha puesto a prueba. Cada crisis es tan solo una oportunidad para brillar y demostrar nuestro potencial, cada caída es tan solo el preámbulo de levantarnos y llegar más alto.

La energía del universo y la Sabiduría Divina iluminen este día de fe y esperanza

Heidman Janeth Ballesteros Ruiz

Guillermo Velosa Arbeláez

Eliath Javier Pérez Ballesteros

Consultores Motivadores Organizacionales

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