Los cachorros tienen la capacidad y el poder de atraparnos desde el primer día que llegan a casa. Se convierten en los verdaderos protagonistas. Les hacemos mimos, jugamos con ellos, les reímos sus gracias en definitiva que le consentimos todo. Sin embargo, unas buenas lecciones desde el principio nos salvarán de muchos percances y contratiempos en el futuro.

El momento adecuado para acoger a un cachorro es cuando tenemos tiempo disponible para atenderlo, las vacaciones son una buena época para ello. Tenemos que darnos cuenta que los cachorros se desprenden de su madre y hermanos pasando por una dura prueba. Hay que tranquilizarlo con caricias y con mucha atención.

Su rincón

Necesita un nido confortable, preferiblemente con «techo» para así sentirse más seguro. Instálalo en un rincón tranquilo, lejos de cualquier sitio de paso.

Seguramente, la primera noche llorará. Trata de hacerte el sordo. Pero si insiste, pon a su lado una radio encendida, con el volumen bajo, para que se sienta acompañado.

Y si lloriquea demasiado, déjale que pase algunas noches en tu habitación, pero siempre en su cesta. Muchas veces corremos el riesgo de querer dormir con él, pero cuidado, no permitas nunca que suba a tu cama. Cada uno en su «caseta». De lo contrario, más adelante, el cachorro defenderá tu colchón como si fuera su propio lecho, pudiendo llegar a apoderarse tanto de él que pueda enojarse si quieres bajarlo un día de la cama. En estos casos hay que ser prudentes y sobre todo razonables.

Jugar es cosa seria

Cuando juegues con él, aprovecha la ocasión para educar también a tu cachorro. No te revuelques por el suelo: ¡te tomaría por un perro! Y aunque lo encontremos divertido, nunca debemos dejar que nos mordisquee. Es una forma de comprobar su poder ante su propietario.

En cuanto apriete los colmillos, debemos intervenir diciendo: ¡no! con voz muy fuerte. Si insiste, debemos sacudirlo amigablemente cogiéndolo por la piel del cuello. Entonces comprenderá: su madre también le hacía lo mismo cuando molestaba demasiado.

Hazte respetar

Debemos siempre hacernos respetar por los cachorros, es muy importante. Desde sus primeras comidas, debemos poder darle y quitarle su comedero sin que gruña. ¡Incluso si hay un hueso dentro!

No debemos de dejar de hacerlo, de lo contrario se darán cuenta muy pronto de que provocan miedo cuando enseñan sus colmillos y se les eriza el pelo. Si continúan gruñendo, hay que retirarles la comida y esperar a que se calmen antes de volvérsela a dar. Y si todavía no lo entienden, hay que ser más astuto: deposita un pedazo de carne en el recipiente mientras comen. No rechazarán la nueva golosina. Desde ahora serás un amigo, y no un rival...

Sin exagerar

Sin embargo, no hay que importunar todos los días para comprobar que sigues siendo el “jefe”. No es necesario pues ya sabe cuál es el papel de cada uno. Hay que procurar, sobre todo si hay niños en casa, no asustarlo ni tratarlo con brutalidad cuando jueguen con ellos. Los cachorros suelen guardar malos recuerdos y perderían tu confianza.

Cuando la mascota se refugie en su cesta, hay que dejarla tranquila: está en su casa. Los cachorros duermen siempre mucho. Hay que evitar el error de llevarlos en brazos. Deben ser libres para poder vivir solo sus propias experiencias. Si no, más tarde, se asustarán hasta por el vuelo de una mosca.

 

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