Independientemente de la situación económica individual de cada uno, de una familia, un país o el mundo, necesitamos un trabajo. Las razones para ello son obvias:

- Mantenernos a nosotros mismos

- Mantener a nuestra familia, si estamos casados o emparejados y/o tenemos hijos

- Para cotizar a la Seguridad Social

- Para tener derecho a una jubilación digna, cuando nos hagamos mayores

- …

Tal vez podríamos seguir creando la lista añadiendo un sinfín de razones por las que trabajar. Unos trabajan por obligación (que se refiere a la mayoría de las personas), otros por gusto (que se refiere a una minoría)…. No obstante, el trabajo es un aspecto necesario en nuestro día a día y, hoy en día, lamentablemente una necesidad escasa.

Desde el año 2007, año en el que comenzó la crisis económica, se han ido destruyendo muchos puestos de trabajo, empresas enteras, quedando en el paro familias enteras con todos sus miembros. Las consecuencias de ello han sido tremendas y es preferible no recordar para no remover en los recuerdos ni los sentimientos de cada uno. Más bien hay que buscar soluciones generales e individuales para acabar de una vez con esta situación global y personal.

Basta ya con escuchar las noticias, leer los periódicos y “esperar” sentados que esta situación se resuelva. ¿De qué sirve lamentarnos? ¿Quién cree que otro nos va a resolver nuestra situación? ¿Realmente podemos confiar que el gobierno sólo será capaz de acabar con todos los problemas?

Está bien que el gobierno haga reformas, recortes, busque soluciones, que todos los partidos políticos propongan, elaboren planes y actúen. Pero con eso sólo no es suficiente.

Cada persona individualmente deberá reflexionar qué puede hacer y aportar para que la situación se cambie. ¿Por qué? Porque los políticos no te conocen a ti, ni a mí, ni a tu vecino, ni a tus familiares, desconocen nuestros problemas y necesidades, nuestras cualidades……

Si cada persona, en lugar de pedir ayuda y lamentarse de su propio estado, intentara buscar solución a su problema, seguramente habrá muchos que lo consigan y, poco a poco, se notaría una mejoría en la situación global.

Primero, hay que reunir una serie de cualidades: tener una mente y actitud positiva, hay que ser proactivos, creativos, mantener la paciencia (que es muy difícil en estos tiempos, ya que predominan la angustia, miedos, enfado, depresión, entre otras cosas).

Apuesto que hay millones de personas cansadas de escribir, imprimir y repartir el currículo. Algunos se acordarán incluso aún de lo que significa ser llamados a una entrevista. La esperanza de encontrar algo seguirá viva si tenemos en cuenta que muchas personas habrán emigrado a otros países. Otros piden la excedencia o se ven obligados a aceptar una baja por cualquier razón. Así que tarde o temprano siempre saldrá algo.

Pero, ¿y si nos reinventamos? ¿Qué tal crear puestos de trabajo?

Seguramente habrá muchos que se preguntan ahora: ¿crear puestos de trabajo – yo? ¿En qué o de qué? Reinventarse es una palabra que se lleva utilizando ya desde hace bastante tiempo y cobra cada vez más fuerza y significado.

Cada persona tiene una serie de cualidades, experiencias, conocimientos y estudios. Cada uno podrá aportar algo a la sociedad. Seguramente muchos de nosotros incluso habrán soñado más de una vez de montar su propia empresa, trabajar como autónomo, ser su propio jefe. La lucha es continua e individual, pero tenemos nuestros propios recursos y apuesto que son muchos.

La idea de estudiar para después trabajar toda la vida como empleado en una empresa hasta jubilarnos ya ha quedado como una costumbre anticuada. Actualmente, eso ya no funciona como antaño. Debemos concienciarnos más de nuestras posibilidades, nuestros conocimientos y aptitudes y estudiar nuestro entorno. Qué tal con una serie de preguntas para comenzar:

¿Qué es lo que yo sé hacer?

¿En qué me gustaría trabajar?

¿Qué podría o me gustaría montar?

¿Qué puedo aportar a la zona donde yo vivo?

Todo necesita reflexión y planeamiento, así como tiempo de preparación ¿Eres de aquellos que ha pensado en montar algo, mas no lo hiciste por no atreverte, por miedo a no poder realizar tu sueño? Pero, ¿y si funciona? Hasta que no lo intentemos, no lo sabremos. Pero si funciona, tendremos un trabajo y, es más, estaremos creando puestos de trabajo. ¿Quién no ha necesitado alguna vez en su vida un pequeño empujón para realizar algo o al menos pensar en algún plan? Hay muchas personas preparadas ahí afuera capaces de inventar, reinventarse y crear. Después de todo lo que hemos perdido como resultado de la crisis económica, ¿qué más podemos perder? Así qué, ¿por qué no intentarlo? Debemos dejar de lamentarnos y empezar a reinventarnos. ¡Seamos creativos!

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