Buscando el amor (Eclesiastés 7:26)

BUSCANDO EL AMOR (ECLESIASTÉS 7:26)

El versículo 26 de Eclesiastés 7 es una revelación extraordinaria de lo que descubrió un hombre muy inteligente e ingenioso acerca de la vida. Es preciso que recordemos que Salomón está dejando sabiamente constancia de su propia experiencia.

Salomón buscó el amor y creyó poder encontrarlo en la relación con una mujer. Estuvo buscando lo que pudiera servirle de apoyo, de fortaleza y algo que le permitiese sentir que la vida valía la pena vivirla, pero lo que encontró no fue otra cosa que un placer pasajero. Se encontró involucrado con una mujer que no le dio ni mucho menos lo que él estaba buscando, porque continuó sintiendo la misma soledad y vacío que había sentido con anterioridad.

Una de las lecciones más importantes que debemos aprender acerca de la vida es que el sexo aparte del matrimonio detiene el proceso mutuo de descubrimiento. Esto es algo que he visto suceder muchas veces en casos de parejas jóvenes que estaban evidentemente desarrollándose en el Señor, que estaban empezando a conocerse el uno al otro, a amarse mutuamente, a descubrir las cosas que les gustaban y las que no, y de repente la relación se volvió amarga, creándose una situación extraña, empezando a salirles las cosas mal, dando pie a las peleas y las discusiones. Invariablemente lo que sucedió fue que cedieron a sus tentaciones, eliminando todo intento por descubrir quién era el otro.

Pero lo que sí les puedo decir es que la persona que teme a Dios, que entiende a Dios, cuyos ojos están abiertos y cuyo corazón aprende por medio de la Palabra de Dios, escaparía a esto.

Señor, Tú sabes lo fácil que me resulta buscar el amor en todos los lugares equivocados. Enséñame a prestar atención a Tus advertencias y a mantener mi corazón puro.

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