Cada día es más difícil encontrar a alguien que no haya tenido problemas kafkianos con compañías de teléfonos, en especial en el apartado móviles, o de otros suministros. Todo el mundo tiene alguna historia que contar. Y, por lo general, son historias para no dormir.

Darse de baja y que no se den por enterados y te sigan cobrando, que te den de alta de servicios adicionales que no has solicitado, mensajes de pago que llegan a diario no se sabe por qué y de los que es difícil librarse, deficiencias y averías (la típica de ADSL) que no te solucionan ni que te hinques de rodillas, horas perdidas en “teléfonos de atención al cliente” escuchando una selección de musiquitas variadas, para que al final te digan que tienes que llamar a otro número... la lista sería interminable.

Por experiencia propia y ajena, puedo asegurar que, si no te solucionan el problema a la primera, lo que debes hacer nunca es seguir insistiendo. Normalmente, es inútil. El problema se eterniza y si, por ejemplo, das orden a tu banco de que no paguen los recibos indebidos, acabarás recibiendo pronto amenazas de compañías cobro a morosos o, lo que es peor, notificaciones de haber sido incluido en alguna base de datos tipo asnef, lo que tiene un alto potencial de crearte problemas en el presente y en el futuro.

Si no hay que insistir, ¿qué hay que hacer?

La respuesta es fácil: mandarles un burofax.

Un burofax es un documento oficial que deja constancia fehaciente de lo que tú les has dicho. Una vez han recibido el burofax no pueden alegar que “tú no les habías comunicado”, que “no sabían”, etc Es como si te presentaras en su sede con un notario. Los abogados de las compañías lo saben perfectamente y, tras recibirlo, se les funde toda la chulería inmediatamente porque saben que, caso de que el asunto llegue a juicio, tienen las de perder.

Asegúrate, primero, de que te asiste la razón. Hay casos en los que podrías tenerla moralmente pero no legalmente. Y otros en los que firmaste un documento sin mirar la letra pequeña... el ejemplo típico serían los compromisos de permanencia, con un consumo mínimo, que van ligados al “regalo” de un móvil.

¿Dónde se pone y qué cuesta un burofax?

Los burofax se ponen en las oficinas de correos. Cuestan al rededor de 12 euros, incluido el justificante de acuse de recibo. Si necesitas una copia certificada (el documento que te sería útil en un juicio), son 12 euros más. No obstante, a partir del momento en que lo pones dispones de 6 meses para solicitar esta copia. Si el problema se soluciona antes, no la necesitarás.

También se pueden poner por internet, en correos.es

¿Cómo debo redactar el burofax?

--Debes incluir tus datos personales, nombre y apellidos, dirección, DNI. También, no te olvides, debes poner la fecha.

--Debes dirigirlo a la dirección de la compañía en cuestión (tiene que estar en algún sitio de la página web de la compañía, normalmente cuesta un poco encontrarla, pero están obligados a ponerla).

--Incluye la referencia al contrato o póliza origen del problema. Incluye el número del móvil afectado si se trata de un móvil.

--A continuación, expón lo que necesites comunicarles, citando antecedentes si viene al caso, de la forma más clara posible. Ejemplo:

”Después de intentarlo por teléfono y carta desde hace tres meses me dirijo a ustedes para comunicarles de forma fehaciente que me doy de baja de forma definitiva de los servicios de su compañía”.

--Puedes añadir otras consideraciones, como críticas al servicio o el modo de actuar de la compañía, siempre de un modo correcto (digamos que “fríamente educado”), pero contundente.

--En caso de que te hayan amenazado con incluir tus datos en alguna lista de morosos (o de que lo hayan hecho ya) señala que si la solución no se corrige en el plazo de diez días, les denunciarás a la Agencia Española de Protección de Datos. Llegado el caso, no dudes en hacerlo.

--No digas nunca que te niegas a pagar la deuda que puedas tener pendiente, aunque sea completamente indebida. Recuerda que se trata de un documento con carácter probatorio. En vez de eso, solicita que te envíen por correo certificado los documentos que, según ellos, justifican esta deuda (es improbable que lo hagan, y más si no tienen razón) y que, una vez recibidos, si los juzgas adecuados a derecho, pagarás con mucho gusto.

--Acaba recordándoles que envías el fax en previsión de futuros juicios, civiles o penales.

--Firma (el fax debe estar firmado) y envíalo.

Tus posibilidades de solucionar el problema kafkiano se habrán multiplicado de forma exponencial.

(Este artículo está basado en experiencias propias con compañías de teléfonos y de seguros, así como con Ayuntamientos y Tráfico, por cuestiones de multas. Si te interesa conocer el detalle de estas experiencias, así como consejos generales relacionados con las mismas, sigue el enlace a pie de página)

 

 

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