Una Buena vejez

UNA BUENA VEJEZ

La sabiduría e inteligencia que vienen del Señor son recompensas que debemos anhelar para nuestra vejez. De ellas deriva una buena vejez.

Moisés nos inspira porque a los 120 años dice la Palabra que sus ojos no se oscurecieron ni su fuerza mermó. Un hermoso ejemplo que debemos anhelar, porque no hay edad para creer. Abraham, ya era anciano cuando el Señor lo escogió para ser el padre de generaciones a través del hijo de la promesa.

Nosotros Somos resultado del sueño de un hombre que le creyó a Dios. Yo les pregunto ahora ¿Qué quieren para su vejez? y Muchos dirán: “Salud, una casa, suficiente dinero”, pero tal vez debemos pensar en algo que antecede a todo esto.

Hoy te invito a que No pongas tu confianza en lo material porque tu esperanza será vana. Lo material no determina tu futuro o nuestro futuro, aunque sí debemos pensar en el bienestar de la familia y trabajar por lograrla. Sin embargo, tienes que tener cuidado porque el mundo no te sustenta. Es inconstante y traicionero.

Ninguna edad es impedimento para que Dios te bendiga. No dejes de soñar aunque sientas que ya no tienes edad para ello, porque sin sueños no hay fe ni esperanza en el futuro. El Salmo 92:12-14 promete: El justo florecerá como la palmera; Crecerá como cedro en el Líbano. Aun en la vejez fructificarán; estarán vigorosos y verdes,

La palabra dice que El Señor promete que el hombre justo vivirá junto al Él y tendrá fuerzas para dar fruto sin importar su edad. No dice que serás “viejo verde”, sino serás como árbol frondoso, lleno de vida.

Otro buen ejemplo para tomar fue David, pastor y rey. Mató al gigante Goliat y también cometió errores pero dice la Biblia que murió tranquilo, rodeado de las cuatro cosas que debemos soñar para nuestra vejez: un heredero, llenura de días, riquezas y gloria. Aunque algunos digan que morir es “colgar los tenis”, yo te digo que lo mejor es morir con las botas puestas, activo, con energía, y feliz.

Hoy te invito a que no vivas añorando el pasado. En Eclesiastés dice que no podemos anhelar las glorias pasadas porque hacerlo es decirle a Dios que no puede ayudarte a cumplir tus sueños. Eclesiastés también dice que el futuro es mejor que el pasado. ¡Siempre debes soñar por algo más!

Ojo; Lo que haces hoy determina tu futuro. Por eso que tú debes Actuar siempre con honra para tener una vejez tranquila y te vean como hombre justo que deja herencia de buen nombre a sus descendientes.

El Hombre justo es el que llega a su vejez con una corona en la cabeza, es decir con honra porque se ha ganado el respeto de los demás. Esto no es suerte o casualidad, sino el resultado de nuestras decisiones. La vejez es tabú en esta sociedad que venera la juventud.

Las personas hacen todo lo que pueden por lograr que sus cuerpos no evidencien el paso del tiempo. La cirugía plástica, las inyecciones de botox y tanto producto que hay para desvanecer las arrugas son muestra de ello. A veces Pensamos que con la vejez se acabó la vida pero no es así. La vejez es oportunidad para cosechar y gobernar.

No hay temor para quien ha entregado su existencia en manos del Señor que puede dar sabiduría para llegar a la vejez lleno de vitalidad y confianza en el futuro.

Una Buena vejez

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