Mientras muchos hacían cola para entrar en la Monumental de Barcelona, un grupo de activistas antitaurinos brindaban con cava por el fin de las corridas en Cataluña. No se han producido incidentes, pese a que a pocos metros se encontraba un gran despliegue policial, pero el grupo que brindaba ni se han acercado ni han increpado a nadie. En Internet, la reventa de entradas alcanzó los 3.500 euros, pues la espectación por ver a José Tomás en esta fecha tan memorable ha sido exagerada.

 

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"Estamos contentos de que la tortura de los toros en la plaza acabe en Cataluña, pero hemos venido vestidos de negro porque todavía hay toros torturados en los "correbous" (festejos tradicionales con toros, vacas y vaquillas) y otras fiestas en Cataluña" ha comentado la directora de AnimaNaturales, Aída Gascón. El parlamento de Cataluña, en una muy ajustada votación aprobó hace meses por 68 votos favorables, 55 en contra y 9 abstenciones, la prohibición de las corridas de toros a partir de 2012, siguiendo una Iniciativa Legislativa Popular.

 

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Cataluña se convertirá a sí en la segunda comunidad española en prohibir este festejo, detrás de Canarias, que lo hizo en 1991. Mucho se habla ahora del nacionalísmo catalán ante esta medida, achacándole la prohibición como una medida de índole separatista, ya que muchos de los partidos que la votaron forman el movimiento independentista. Pero lo cierto es que antitaurinos los hay en todas las comunidades del país, hasta en Andalucía, donde la tradición taurina está muy arraigada.

 

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El debate en la calle y locales públicos, muchas veces se calienta y se escuchan opiniones para todos los gustos. Salen a relucir, como no, los nacionalismos, la tradición del país, la gran familia taurina, el momento de crisis, los puestos de trabajo, los ganaderos que se van a la ruína, los empledos de las plazas, etc. Pero los defensores de la fiesta no se acuerdan para nada del toro, que es un animal vivo que sufre y es torturado hasta la muerte.

 

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Seguramente, dentro de cincuenta años o tal vez más, cuando ya no quede ni rastro de las corridas de toros en el mundo, los niños de entonces se extrañarán de que esta crueldad haya existido. como nosotros nos horrorizamos al ver a los romanos en las películas, echar a los cristianos al coso para ser devorados por los leones.

 

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