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Las tropas romanas en el año 133 a. C. y los años que siguieron fueron ocupando los territorios de la península Ibérica poblada de ciudades celtibéricas hasta que llegaron a las puertas de Numancia cuyas ruínas se conservan en la actualidad en el Cerro de la Muela, en la provincia de Soria (Castilla y León. Esta ciudad que ofrecía a los romanos una fuerte resistencia prefirió antes que entregarse incendiar sus casas y lanzarse a las llamas y otras formas de suicidarse.

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Muchos pueblos celtiberos se enfrentaron a las tropas romanas sufriendo estas numerosas bajas, para ello desde Roma se envió en el año 134 a. C. al que consideraban su mejor soldado apodado "Africano Menor" por haber conquistado Cartago, Publio Cornelio Escipión Emiliano. Haciendo honor a su fama ganada en numerosas batallas Publio Cornelio llegó a la península con 400 voluntarios que se ofrecieron por su propia conveniencia y a los que se unieron otros muchos soldados romanos que ya se encontraban luchando para adentrarse hacia el interior del territorio.

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Todos los soldados fueron sometidos a un fuerte entrenamiento para enfrentarse a la conquista de Numancia que ofrecía una fuerte resistencia. El plan de ataque consistió en un principio en arrasar los campos que producían alimentos y apresar a los comerciantes que llegaban para suministrar productos a los numantinos y se apropiaron de ellos para el consumo de los soldados. La estrategia era sitiar al pueblo sin comida para que al fallarles las fuerzas se entregaran.

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Y comenzó un asedio estricto, construyeron fosos y terraplenes para ocultar a los soldados y levantaron un muro de 8 pies de ancho con torres que rodeaban la ciudad con catapultas, ballestas y lo aprovisionaron con piedras, honderos y arqueros. En total eran unos 60.000 soldados que asediaban día y noche la ciudad que exausta y vencida por el hambre decidieron antes de entregarse prender fuego a las casas y arrojarse a las llamas unos y otros con otras formas de suicidarse.

Solamente unos pocos numantinos no fueon capaces de acabar con sus vidas y al entrar los soldados romanos fueron apresados. Publio Cornelio regresó a Roma siendo recibido como un gran triunfador y paseó a los numantinos apresados como un importante trofeo siendo luego vendidos como esclavos. La leyenda de Numancia había comenzado... y la expresión "resistencia numantina" ha quedado para la historia de España.

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