Breivik: masacre en una isla noruega

En el verano del 2011 los noruegos se quedaron paralizados cuando se enteraron de que un hombre, Anders BREIVIK, había comenzado un tiroteo en un campamento de las juventudes del Partido Laborista Noruego en la isla de Utoya.

El desconcierto de los ciudadanos aumentó cuando explotó un coche bomba en el centro de la capital NORUEGA. Murieron 8 personas en Oslo, pero nada hacía presagiar que esa bomba estaba colocada por el mismo hombre que ese día había dejado a 69 jóvenes sin vida en Utoya y había herido a cientos de ellos.

La isla del atentado pertenece al Partido Laborista y cada verano celebran sus reuniones allí. En ese 22 de julio se encontraban congregadas 560 personas en aquel islote. Las imágenes que empezaron a aparecer en los medios de comunicación fueron terribles, la vista aérea desde helicópteros de la policía mostraba cadáveres flotando, personas escondidas, e incluso del mismo tirador persiguiendo a los jóvenes.

Las imágenes se mezclaban con las del coche bomba que estalló en Oslo, justo al lado de las oficinas del primer ministro noruego. Solo se veían edificios destrozados, heridos y fallecidos.

Anders Breivik fue detenido 90 minutos después de que empezara el tiroteo. Se había hecho pasar por policía y consiguió que todos los jóvenes se reunieran en el mismo punto para conseguir que su macabro plan tuviera más impacto y disparar a más personas.

Hubo mucha polémica tras la lenta actuación de la policía, se dijo que tardó demasiado en llegar a la isla y detener al tirador. Antes de que las autoridades llegaran todavía había muchas personas vivas dentro que jugaban al gato y al ratón con el asesino, esperando que vinieran a salvarlos.

Lo que está claro que Breivik, ULTRACONSERVADOR católico de extrema derecha, consiguió ponerle la piel de gallina a los ciudadanos de su país. No quiso ser declarado como incapaz, ya que él sabia perfectamente lo que estaba haciendo y no se arrepiente de ello, declarando que lo hizo por necesidad y porque estaba harto del multiculturalismo que hay en su país.

En el año 2012 fue condenado a 21 años de prisión, pena máxima en Noruega, pero podría ampliarse si las autoridades consideran que Breivik sigue siendo un peligro para la sociedad.

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