Las camisetas del Mundial de Brasil 2014

¡Que empieza el Mundial Brasil 2014!

Trece de junio de 2014. 20:50 h. Tras un ajetreado día, de acá para allá, al fin ha llegado el momento tan largamente esperado. Podemos sentarnos en nuestro sillón favorito dispuestos a disfrutar. Hoy debuta la Roja, nada más y nada menos que contra la Naranja Mecánica. En casa todo está dispuesto para ver el debut de España en Brasil 2014: las cervezas bien fresquitas, los refrescos para los niños, los rebosantes cuencos de patatas fritas, las pizzas, omnipresentes en las noches de fútbol... En el Estadio de Fonte Nova, en Salvador de Bahía también todo parece transcurrir según el guión habitual: el realizador enfoca a las típicas rubias holandesas con sus clásicas zamarras naranjas, a los no menos típicos grupos de españoles, ataviados con su tradicional casaca roja y algún que otro motivo patrio del tipo "torodepelucheenlacabeza"; el verde césped también parece estar en buenas condiciones. En fin, sólo falta que eche a rodar el balón.

 

 

El naranja es mi color

El fútbol es así

¿Por qué habéis cambiado de canal?

En ese momento, suena el teléfono y tengo que salir del salón para atender la llamada. No son más que unos pocos minutos, pero los suficientes como para que al volver a sentarme frente a la pantalla el partido ya haya comenzado. Entonces me doy cuenta de que mis hijos han debido cambiar de canal en mi ausencia. Las escuadras que tan alegremente corretean ante mí visten una de azul oscuro y la otra de blanco impoluto. Totalmente, camiseta, pantalón y calzas. Medio en broma, medio en serio, pregunto a mis zagales: "¿Por qué estáis viendo un Sevilla - Getafe, cuando en Tele5 está jugando la Roja contra la Naranja Mecánica?". Pero antes de que me contesten, observo que en las gradas siguen las mismas holandesas rubias con sus ajustadas camisetas naranjas y los mismos españoles con sus camisetas rojas, sus toros y olé.

Como diría Dinio : "Los colores me confunden"

Y yo me pregunto: "¿qué está pasando? ¿Por qué ambos contendientes han dejado en el vestuario su primera equipación y ninguno viste los colores que les han inmortalizado?". Al momento, pienso: "Bueno, el naranja y el rojo, si la imagen no es muy buena, pueden llegar a confundirse, así que será por eso". Pero de nuevo me surge otra pregunta: "¿Por qué han de cambiar los dos? ¿No sería suficiente con que cambiase el supuesto visitante?". España actuaba como local, así que hubiera sido suficiente con que Holanda cambiase su camiseta naranja por la azul y problema solucionado, pues ni las medias ni el pantalón "titulares" de las dos selecciones se parecen en absoluto. Sin embargo, ambos combinados nacionales visten hoy diferente. De repente, recuerdo una noticia de hace unos meses que decía que la Roja estrenaría segunda equipación en este Mundial: un traje totalmente...¡negro! ¡Tócate las narices! ¿No sería hoy el día apropiado para estrenarlo y dejar que Holanda se enfundase su histórica camiseta naranja?

 

La venganza de la Naranja Mecánica

La FIFA y las cadenas de televisión tienen el poder

Al compás que marcaban los sucesivos goles en la portería de Casillas, me iban surgiendo todas esas preguntas en la cabeza. Al finalizar el partido, del que poco se puede comentar que no se haya hecho ya, me decidí a encontrar respuestas (gracias Google, ¿qué haríamos sin ti?) a tan filosóficas cuestiones y lo que averigüé fue que son la FIFA y las cadenas de televisión que tienen los derechos de retransmisión de los partidos de Brasil 2014 los que obligan a que una de las selecciones vista de "claro" y la otra de "oscuro", según ellos para no dar lugar a confusiones en la transmisión. Esta explicación me habría parecido válida hace cincuenta años, cuando los receptores eran en blanco y negro y la señal no era de tanta calidad como lo es ahora, pero en esta época de televisiones Full HD, led, 4k, etc, no me parece un argumento de peso, pues si con nuestras teles actuales podemos percibir perfectamente si la estrellita de turno se ha depilado o no las piernas, o si su nuevo peinado es geométricamente perfecto y hace juego con sus largas pestañas, de igual modo seremos capaces de distinguir los colores de la camiseta o de los pantalones, que también han tenido que mudar de color por imposición de las altas esferas.

El fútbol actual es un pase de modelos

Hemos llegado a un punto en que los principales protagonistas del espectáculo en que se ha convertido el fútbol actual son simples portadores del modelito de turno, auspiciado ya sea por la FIFA, las televisiones o las marcas de ropa deportiva. Cada vez se le da más importancia a la forma que al fondo, al aspecto físico frente a los logros deportivos, a aparentar más que a ser. Cada vez se pierde más la esencia de este deporte, el competir por competir, no por lograr mayores ingresos publicitarios. En definitiva, cada vez es más difícil identificarse con unos colores, entre otras cosas, porque esos colores cambian según la conveniencia de no sabemos bien quién. Pero de la pérdida de tradiciones y valores del fútbol moderno hablaremos en próximos artículos.

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