Vivienda sin agua no es vivienda. Por lo tanto en un programa de vivienda, urbana o rural, el agua tiene que jugar el papel que le corresponde como elemento vital. Tenemos que concederle la importancia que se merece, sabiendo cuánta tenemos y cómo la conservamos. El agua es esencial para la vida, cubre casi 4/5 partes de la superficie terrestre y representa  el 70% del peso del cuerpo humano.

 

Para lograr la mejor utilización y un abastecimiento apropiado de agua se requiere  disciplina, y una campaña educativa que lleve a la comprensión de conceptos que permitan entender las ventajas respecto a la salud que le brinda un adecuado manejo del agua, el cual debe incluir  condiciones apropiadas de captación, conducción, conservación y mantenimiento, finalizando con la purificación.

 

Dentro de la conservación y mejor utilización del agua es importante la orientación de la conducta humana hacia la preservación de las cuencas hidrográficas mediante el cuidado y la propagación de los bosques, evitando su aniquilamiento, reemplazando los árboles que se derriben, si esto no fuere posible evitar.

Debe promoverse el cultivo de bosques en forma ordenada, clasificada y científica con fines específicos de reforestación, de leña y productivos, impulsando al máximo las especies nativas que permitan escuchar el hermoso trinar de los pájaros en compañía de otras aves e insectos que colaboran en el equilibrio biológico. Incluir la cerca viva, lo mismo que promover y proteger la vegetación circundante de los ríos, conservando una franja de vegetación intacta en cada orilla, controlando las inundaciones y protegiendo la naturaleza.

La naturaleza responde a procesos milenarios de elección, conservación  y convivencia de plantas y animales. Conservar los bosques es mantener el paisaje, el aroma y el canto de las aves, disfrutar el vuelo multicolor de mariposas, es asegurar la acción purificadora con su oxigeno, es proteger la vida.

Para conservar los bosques nativos  en las cañadas y cuencas de acueductos los expertos recomiendan:

-     Cercar el área a proteger, especialmente en zonas de pastoreo.

-     Seleccionar con los agricultores de la región árboles de rápido crecimiento y fácil propagación por estaca o rizoma. En Colombia se recomienda  el quiebrabarrigo o nacedero, higuerillo, borrachero, ortigo, iraca, cauchos, candelero, guacamayos, cordoncillos y arbolocos.  Si su propagación es por semilla hacer un semillero comunal.

-     Platear (limpiar) y sembrar el material vegetativo, o de almácigo, en época de lluvia, buscando crear un ambiente de sombra que inhiba las gramíneas y favorezca las plantas rastreras y arbustivas de hojas anchas.

-     Propiciar manchas de propagación, especialmente en las orillas de cauces y en entalladuras (en Colombia: plantas como bore, achira, bico, platanillo, rascadera, anturios, herbáceas). Cuidar el bosque  con bejucos y epifitas, musgos y líquenes, con mantillo de hojarasca, materia orgánica y una esponja de raicillas. Esto logra un bosque en su clímax con máxima capacidad reguladora de las aguas.

 

Textos del libro “Vivienda rural: un desarrollo integral”, escrito por Jesús Helí Giraldo Giraldo, autor de este goo.

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