BLANCA MI AMOR IMPOSIBLE

Como todos los días en la mañana desde hacía cierto tiempo me encontraba recostado de la reja del jardín de mi casa, Nuestro jardín es enorme, lleno de plantas ornamentales de todas las especies, sobre todo gran cantidad de rosales de todos los tamaños y colores; orgullo de mi madre. ¡Ah! pero disculpen esto no es lo que quiero relatarles. – Les cuento – que mi parada acá todas las mañanas en estas rejas tiene una connotación especial y, es que todos los días a eso de las 7,30 de la mañana a 8 esperaba pacientemente el paso por el frente de nuestro jardín de una muchacha especial, al menos eso era para mi

            Ella era regia, tenía una presencia exuberante, casi voluptuosa, de aproximadamente un metro setenta centímetros de alto, blanca como la leche, pelo lacio largo negro, piernas largas como columnas, su contextura era casi atlética; si me permiten el término pero armonioso en su conjunto. Pero su encanto mayor residía en unos ojazos endrinos grandes en su cara preciosa en forma de corazón, labios carnosos de dibujo impecable que presagiaban una clara invitación al beso. Tenía meses; transitando por esta situación que la tenía prendida en mi ilusión, luego de su paso por el frente de mi jardín; después de los buenos días, que brotaban de mis labios de forma gutural, motivado a los nervios, que me atosigaban con solo verla a la distancia, viéndola venir. Ella se acostumbró a aquel asedio silencioso para verla pasar; al verme sonreía con una perceptible condescendencia.

            Es de imaginar su pensamiento, yo; me hacía conjeturas sobre lo que ella podría pensar con respecto a mí. Entre algunas de ellas como: tildarme de apocado, tímido o que se yo; cobarde tal vez. Eran las elucubraciones más baladís que se me ocurrían de paso por mi mente. Sin embargo como todo pasa; hasta por costumbre; nos habituamos a vernos todos los días de manera recurrente para decirlo de alguna manera. Mis nervios se fueron calmando para mi beneplácito; ya le daba los buenos días con una sonrisa abierta, expresiva por el agrado de verla - Ella en su respuesta me parecía más asequible – creo – que propiciando un abordaje más abierto de mi parte – Un buen día me decidí a requerirla – le digo - ¡hola! Hoy estás más bonita que ayer – ella voltea asía mí y, me mira francamente respondiendo – verdad; ¿te parece? – por eso te lo digo – dije – ella volteo y prosiguió su camino – Me quedé mirándola alejarse en su caminar propio, suyo que parecía más bien una palmera mecida por el viento – Luego de este pequeño intercambio de palabras, por cuestiones de trabajo me vi obligado a no verla durante unas semanas. ¡Ah! ahora recuerdo que no les he contado que; tengo novia, en esta relación alcanzo a contar 3 años – ella mi novia -  es una mujer de buen ver – alta morena, con una bonita sonrisa, dicharachera, juguetona, nos conocemos desde hace varios años, su familia y la mía tiene una buena relación, a veces ella pernocta en mi casa

            Después de semanas sin ver a Blanca, así la llamaba, luego del fin de semana el día lunes posterior me instalo en la reja del jardín como acostumbro para esperarla, me coloco detrás de un arbusto de croto para sorprenderla al pasar, son las 7,45 de la mañana, tiendo la mirada a lo lejos y la veo venir – donde me encuentro, yo la puedo ver, ella a mi no – cuando está aproximadamente a 10 pasos del frente del jardín – noto que su andar se hace más lento y, miro como esparce la mirada ansiosa – me lo parece – hacía el lugar de la reja donde por costumbre siempre la espero – llega al frente de la reja; salgo – y, le digo – ¡hola niña! Dónde estabas que casi no te veo – Blanca: que así la llamo pero; no es su nombre – Se detiene; se queda mirándome inquisitivamente sorprendida, veo la palidez de su cara, como tiemblan sus labios al pronunciar – al revés - ¿dónde estabas tú? Eres el perdido, yo; paso por aquí todos los días - ¿Quién es el perdido entonces? – era la primera vez que paraba para hablar conmigo – de la impresión perdí el habla, me quedé sin poder contestar – Ella quedó estática por un momento y luego prosiguió su camino – A los días fortuitamente descubro que es hermana de un amigo mío -  Oswaldo que así se llama el – después de habernos saludado, entramos en una conversación amena, recordando cosas, situaciones…, en alguna parte de la conversación, este amigo me acota que su hermana pasa por el frente de mi casa todos los días – le pregunto - ¿Quién es tu hermana? – A lo cual él me la describe con todo detalle, ídem la conclusión – En los días posteriores seguimos viéndonos Blanca y yo – De hecho estábamos claros que existía una atracción entre nosotros. Yo; me encontraba en la gloria, ella era mi gloria cuando veía su contento, su cara iluminada de felicidad, las chispas que brotaba de sus ojos negros como la noche.

            Ya estaba decidido a plantear una relación verdadera con Blanca, cuando el destino me juega una mala pasada - ¿Recuerdan? Les había hablado de mi novia, el tiempo del noviazgo, que dormía en…,. Pues a consecuencia de esto y precisamente la mañana que me le iba a declarar a Blanca, sucede que estoy esperando pegado a la reja y justo cuando estábamos a punto de hablarnos – Salió mi novia y me dice – Mi amor mira – Fue como si se rompiera un hechizo, la sonrisa de Blanca se congeló. Yo; me quedé frio, el color huyó de mi rostro – Ella Blanca se alejó rápido, como queriendo correr – Que pena la mía, que rabia me recorría el cuerpo, si me hubieran cortado las venas: de ellas no habría brotado sangre, al final; mía era la culpa, ni siquiera pude remediarlo – Tal era el bochorno que sentía que, caminé como un zombi al interior de la casa – Se sucedieron los días y en vano esperé y esperé angustiado, Quería hablar con ella, sin saber a ciencia cierta para que.

            El tiempo se encargó de paliar mi decepción y mi dolor, se acabó mi noviazgo, mi hermano se casó con mi ex novia, luego supe que Blanca se había casado después de haberse ido a la capital. A los 4 o 5 años después me volví a enamorar y me casé con mi actual esposa, la cual me ha hecho muy feliz. En fin en la vida todo es relativo porque nada es absoluto.        

Blanca

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