BIZCOCHO, ese delicioso postre. A menudo, cuando queremos hacer un bizcocho este no queda tan esponjoso como querríamos. Unas veces no sube, y otras queda un poco seco. Incluso puede quedar como un ladrillo de masa. Hacer un buen bizcocho tiene sus secretos, sí, pero por suerte hay algunos trucos que nos pueden ayudar.

Airear bien la mezcla

El secreto fundamental de un buen bizcocho es la cantidad de aire que contenga la mezcla cuando la vayamos a hornear. Y eso lo vamos a conseguir batiendo bien. Es aconsejable comenzar por los huevos, a poder ser utilizando unas varillas. Un truco puede ser batir las claras aparte y llevarlas al punto de nieve, aunque no siempre será necesario.

También es importante tamizar la harina, porque así contendrá más aire y evitaremos la formación de grumos. Lo mejor es ir echándola poco a poco a la mezcla de líquidos (huevos, aceite, yogur) sin dejar de batir en ningún momento.

El molde adecuado para el bizcocho

En el mercado existen muchos tipos de molde y la mayoría nos servirán a la perfección. De lo que se trata, eso sí, es de que tenga el tamaño adecuado. Si es demasiado grande, el bizcocho siempre tenderá a quedar plano, y eso es justo lo que queremos evitar.

Al horno de cabeza

Un punto importante que a veces no tenemos en cuenta es el de precalentar el horno al principio de todo el proceso. Y es que, una vez tengamos la mezcla batida y colocada en su molde, es importante que la metamos en el horno de inmediato para que no pierda ese valioso aire que le hemos estado introduciendo. El horno ha de estar listo para recibir el bizcocho al momento. Por supuesto, vigila que la temperatura sea la adecuada y nunca abras la puerta durante la primera mitad del horneado.

Vigila los cambios de temperatura

Es fácil que, una vez el bizcocho esté hecho, lo saquemos del horno y al momento se desmorone. Eso puede deberse a que fuera hace mucho frío y, si el cambio de temperatura es brusco, el bizcocho no lo soportará. Si es invierno procura tener puesta la calefacción o, de lo contrario, sácalo poco a poco. Déjalo en el horno apagado con la puerta abierta unos minutos antes de extraerlo del todo.

Si sigues estos sencillos consejos, obtendrás un bizcocho alto, tierno y muy esponjoso. ¡Que lo disfrutes!

Bizcocho: los secretos para que suba bien

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