He leído recientemente en la prensa digital que pronto han de verse dos soles en el cielo. La noticia se atribuye a Brad Carter, senior de Física e investigador de la Universidad del Southern Queensland en Australia quien según estos medios afirmaría que:

“la supergigante roja Betelgeuse ya entró en la fase de explosión, por lo que la onda expansiva de la supernova en su proceso máximo podría alcanzar la Tierra en algún momento antes de 2012, y cuando lo haga, veremos dos soles en el cielo como en las imágenes de la película Star Wars.”

Otros medios en cambio, han relativizado la noticia explicando que Betelgeuse, conocida también como Alfa de la constelación de Orión puede explotar en cualquier momento, pero el estallido final puede ocurrir mañana o dentro de miles de años. Además, está situada a 600 años luz de la Tierra, por lo que sería bastante brillante, “pero difícilmente tan brillante como para convertirse en un segundo Sol”. Así lo explica el astrónomo Phil Plait, quien ha trabajado durante diez años en el telescopio espacial Hubble, según este científico la explosión ni siquiera tendría el brillo de la Luna llena, aunque sí destacaría más que Venus y por supuesto que no afecta a nuestro planeta por estar demasiado lejos.

Sea como fuere, la noticia despertó mi curiosidad y decidí averiguar un poco más sobre esta estrella. En primer lugar supe que es visible a simple vista desde casi todos los puntos de la Tierra por ser una de las más brillantes del cielo ya que hay solamente nueve más brillantes que ella. Junto con Rigel, la séptima más brillante y las tres estrellas popularmente conocidas como las tres Marías o el cinturón de Orión, integran la constelación de Orión. Asimismo Betelgeuse, de intenso color rojo, junto con Sirio de la constelación del Can Mayor, la estrella más brillante del cielo y Procyon del Can Menor, la octava más brillante forman el llamado “Triángulo de invierno” siendo todas ellas ampliamente conocidas desde la más remota antiguedad.

Constelación de Orión

Sabida es también la importancia que tuvo para los egipcios la relación de Sirio y algunas de las estrellas de Orión con la geometría y el diseño de la gran pirámide de Giza. Basta recordar que Sirio representaba a la diosa Isis y Orión al dios Osiris, ambos protagonistas principales del mito de la cosmogonía egipcia, donde Osiris era considerado el dios del submundo y de la reencarnación y la constelación de Orión lugar de reposo del alma eterna.

Asimismo para los griegos Orión representaba a un gran cazador, tan famoso como engreído, al punto de afirmar que no habría sobre la tierra ningún animal o bestia que lo pudiera derrotar. Según el mito, al oír tal soberbia la diosa Hera envió a un escorpión para que aguijoneara a Orión. Convertidos entonces en eternos enemigos, fueron representados en lugares opuestos del cielo, cuando Orión se eleva sobre el horizonte por el Este, Escorpión se oculta al Oeste.

En la mitología india, la constelación de Orión fue conocida como Prajapati o el señor de las criaturas y, por tanto, asociado a Brahma. Fue el padre de numerosas hijas, las que se convirtieron en esposas del Rey Somah, la Luna. La mitología nos cuenta que una de sus hija, Rohini esta representada por la estrella Aldebarán (en la Constelación del Toro). El Rey Somah habría tratado de abusar de Rohini, su propia hija, causando la ira incontrolable de Sirio, quien entonces lo mató de un flechazo en su costado. En esa imagen mítica la flecha estaría representada por el cinturón de Orión. Según el Mahabharata, un antiguo texo sagrado de la India, hubo una feroz batalla en Orión. El vencedor fue el poderoso Indra, que combatió desde su vehículo aéreo a los asuras, que se ocultaban en sus “nubes fortalezas”. Los himnos del Rig Veda describen así a la “deidad”:

“Tú avanzas de combate en combate intrépidamente, destruyendo castillo tras castillo con tu fuerza. Tú Indra, con tu amigo, que hace que el enemigo se doblegue, redujiste desde lejos al astuto Namuchi. Tú que diste muerte a Naranja, Parnaya... Tú que has destruido las cien ciudades de Vangrida. Las crestas del noble cielo sacudiste cuando tú, atrevido, por ti mismo heriste a Sambara.”

Hay muchos otros testimonios de la importancia que en casi todas las antiguas tradiciones se le atribuye a Orión, en casi todas ellas se menciona a un guerrero o una guerra que se habría desarrollado en las estrellas. Suele asociarse a Orión, apoyado por sus dos perros de caza el Can Mayor y el Can Menor con una lucha con la constelación del Toro. Según ciertas leyendas parte del bando perdedor de esta guerra se refugió o fue confinado a la Tierra influyendo notablemente en nuestro remoto desarrollo como civilización.

Sea como fuere, se anuncia próximamente la desaparición de nuestro cielo de la estrella Betelgeuse, cosa que de producirse significaría que esto ocurrió posiblemente hace unos 600 años, ya que ese es el tiempo que emplea la luz de la estrella en recorrer la distancia que la separa de la Tierra. Por lo tanto Betelgeuse habría desaparecido en el año 1400 de nuestra era aproximadamente, marcando con ello quizás el fin de la Edad Media en la Tierra. Desde la más remota antiguedad los hombres tuvieron por cierto que los sucesos del cielo y de la tierra están unidos por un vínculo de causalidad y aún hoy muchos seguimos creyendo que “como es arriba es abajo”. ¿Qué coincidencia? El guerrero Orión pierde su brazo armado en una gran explosión de luz ya que Betelgeuse representaría su hombro derecho y simultáneamente aquí en la Tierra comienza una nueva era más luminosa, signada por el Humanismo y el Renacimiento. De ser así entonces, su desaparición actual podría marcar el comienzo de una nueva era de paz y armonía en la Tierra y en tal caso, mañana no echaré de menos a Betelgeuse.

Juanf, febrero de 2011.

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