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Pese a su nombre de "mantis religiosa" estos fascinantes insectos son unos expertos depredadores. Su cabeza triangular se sitúa en lo alto del cuello que es a la vez un tórax alargado. Esta especie puede girar la cabeza 180 grados para escudriñar los territorios cercanos con sus dos grandes ojos compuestos y otros tres simples situados entre ellos. La mantis suele ser verde o parda lo que le permite camuflarse y estar al acecho de las presas que caen cerca de ella y que atrapa con unos reflejos vertiginosos que son defíciles de ver a primera vista. 

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Las mantis comen toda clase de insectos y además se comen a los de su misma especie. En ocasiones, (no siempre, como se dice) se comen a su pareja amatoria después del apareamiento y  algunas veces, mientras. Los machos, que son mucho más pequeños, ignorantes de la nefasta conducta de las hembras no reusan aparearse y si se encuentran dos machos, suelen luchar hasta que uno abandona y deja al vencedor el terreno libre, algunas veces para terminar devorado por la amante cruel. 

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Una variedad de esta especie es la "mantis orquídea" (Hymenopus Coronatus) que posee más atractivo que ninguna de su especie. Sus patas se parecen a los pétalos de una flor y la coloración de su cuerpo suele adaptarse con el entorno en el cual se encuentra. Esta variedad procede se las selvas del Sudeste de Asia donde se la puede ver camuflada en las orquídeas o en flores de diverso colorido. Comen insectos de toda clase, moscas, mariposas, polillas, etc, pero las "mantis orquídea" también comen plátanos. Esta especie llama mucho la atención por su hermoso y brillante color y formas diferentes a las de su especie. Sus cuatro patas andadoras recuerdan los pétalos de una flor.

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La selección natural, según Charles Darwin, ha dotado en este caso al insecto de patas en forma de pétalos de flor y de colores pastel rosa, producto del éxito de que sus ancestros quisieron parecerse a las flores, donde podían disponer de más insectos para alimentarse. Tras miles de años y la selección natural ha dotado a esta especie de un disfrás perfecto que engaña a sus presas.

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La "mantis orquídea", pese a que es un frágil insecto que vive menos de un año, es adoptada como mascota por su belleza, no obstante, su dueño tiene que tomar las medidas necesarias que favorezcan el grado de humedad, tener varias plantas de orquídeas donde la mantis pueda vivir y proporcionarle alimento cada día.

 

La increíble orquidea Drácula Simia.

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