Bebidas energéticas: ¡peligro!

El origen de las BEBIDAS ENERGÉTICAS se remonta a pocos años después del fin de la Segunda Guerra Mundial. Los soldados norteamericanos tomaban anfetaminas para mantenerse despiertos y con energía, pero cuando las autoridades decidieron retirar del terreno legal este estimulante, surgió un vacío que no tardó en llenarse. En 1962 la empresa Taisho lanzó al mercado Lipovitan D, una bebida energética con un alto contenido en taurina y cafeína, que vivió su momento más álgido en los años ochenta, cuando se anunciaba como combustible de los ejecutivos japoneses para mantener el éxito y el alto ritmo de trabajo.

Durante los años posteriores han surgido más de 500 marcas de bebidas energéticas y se venden cada año millones de latas alrededor del mundo. La preocupación es creciente en los más jóvenes, ya que el 70% de entre 18 y 29 años toma este tipo de bebidas con alcohol. Así, aumenta el peligro de consumir BEBIDAS ESPIRITUOSAS porque se enmascaran los efectos y provocan una sensación de resistencia al alcohol falsa. Hay constancia de que estas bebidas han llevado a casos de reacciones adversas, como insomnio, hipertensión, ansiedad, deshidratación, convulsiones, arritmia y trastornos cardíacos graves alrededor del mundo. Además, las altas cantidades de azúcar provocan obesidad, caries e hipersensibilidad en los dientes.

Se recomienda no consumir bebidas energéticas con cafeína simultáneamente con alcohol. La cafeína no es antagonista de los efectos del alcohol y enmascara los síntomas de embriaguez, lo que lleva a una reducción de la percepción del estado de intoxicación alcohólica e incrementa el riesgo de sufrir efectos adversos. Se ha de evitar el consumo de bebidas energéticas entre las mujeres embarazadas, niños, personas sensibles a la cafeína, con patologías cardíacas o trastornos neurológicos.

Si se realiza alguna actividad física intensa, no se han de utilizar las bebidas energéticas para reposar líquidos. La CAFEÍNA posee efectos diuréticos que alteran el equilibrio electrolítico que pueden aumentar el riesgo de deshidratación.

No se han de confundir las bebidas energéticas con las bebidas isotónicas, estas últimas diseñadas para recuperar los hidratos de carbono y/o electrolitos tras actividades con desgaste muscular intenso.

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