La barba gigantesca que era malvada

La Barba Gigantesca que era Malvada


La barba gigantesca que era malvada (The gigantic beard that was evil) es la primera novela gráfica del dibujante Stephen collins, quien nos deleita con una larga, absurda y fuida fábula en blanco y negro de un hombre cuyo desgreñado bello facial amenaza a la pulcra ciudad de Aquí.

En La barba gigantesca que era malvada nos encontramos con dos escenarios bien distintos: Aquí (así se llama la ciudad) se encuentra en una isla rodeada por el mar y separada de la tierra lejana de Allá. Y mientras que Aquí es todo hileras de casas, árboles podados y mejillas limpias, Allá es un lugar oscuro y desordenado que mezcla sus interiores con sus exteriores, sus antes con sus ahoras, etcétera. Un mundo caótico y desagradable brillantemente representado por Collins.

La gente de Aquí vive una vida tranquila, de espaldas al mar, y a sus vecinos; a Dave (el protagonista) le encanta hacer garabatos en su ventana mientras escucha una u otra vez “La llama eterna” del grupo The Bangles. Pero un informe irregular que llega a su inescrutable trabajo de oficina provoca que el único pelo que siempre ha tenido en su labio superior de pronto se una con una ráfaga de folículos y el caos se haga presente en La barba gigantesca que era malvada.

La barba gigantesca que era malvada nos deja ver a un desesperado Dave, quien intenta por todos los medios controlar la situación; pero en vano, ya que su barba rebelde no para de brotar de su rostro como en una inundación y pronto amenaza la estructura misma de la vida en la ciudad de Aquí. En este punto, las ilustraciones de collins son exuberantes con sombreados voluptuosos a través de planos alargados.

A continuación, La barba gigantesca que era malvada muestra los intentos desesperados y ridículos que realiza la gente de la ciudad para detener esta amenaza. Por ejemplo: un simpático psiquiatra que utiliza poderes hipnóticos para controlar el crecimiento de la barba.

Con un conflicto arquetípico y una disección deliberada de la lengua, La barba gigantesca que era malvada parece estar dirigida a entregarnos una especie de moraleja, pero finalmente el autor deja de lado su estética para convertirla en abstracción en lugar de didactismo. El resultado no es el óptimo, pero la historia es fluida; lo que combinado con el exuberante arte de Collins hacen de La barba gigantesca que era malvada una historia muy divertida.

 La barba gigantesca que era malvada

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