Joven practicando balconing en la piscina de un hotel

   Junto a la llegada del verano, nos encontramos con una práctica que ha cogido fuerza durante estos últimos años: el BALCONING.

    Esta "actividad" consiste en saltar desde un balcón hacia una piscina, y se da mayormente en hoteles. El balconing ha generado muchas críticas, sobre todo debido a su elevada peligrosidad. Una gran distancia entre el balcón y la piscina, una pésima capacidad de salto en el individuo o un simple resbalón podrían fácilmente provocar la muerte de aquel que lo practique. Esto hace totalmente legítimas aquellas críticas que denuncian lo peligroso que puede resultar arriesgar tu vida por segundos de diversión.

    Las causas que llevan a alguien a practicar balconing son varias: pueden haber bebido de más, estar bajo el efecto de sustancias tóxicas, estupefacientes o psicotrópicos; pero, sin duda, la causa principal es la estupidez. Así, este verano en España ya ha empezado a cobrarse vidas de gente poco precavida, que, además, suelen ser mayormente turistas. 

    La última baja se produjo en las Islas Baleares, concretamente en Mallorca, núcleo turístico a escala internacional. En la ciudad de Magaluf, un veinteañero de nacionalidad danesa se precipitó desde el balcón de su hotel, en un cuarto piso, por motivos que actualmente se desconocen. Así, los efectivos médicos no pudieron hacer nada por salvar la vida del joven, que ya se encontraba muerto cuando estos llegaron.

    Este fenómeno se da especialmente en los hoteles costeros de las Islas Baleares y la Comunidad Valenciana. Para evitar la práctica del balconing, dichas comunidades han tomado algunas medidas para este verano. Entre ellas se encuentran la asignación de plantas bajas a aquellos turistas cuyo perfil indique una mayor posibilidad de esta práctica, para lo que se tiene muy en cuenta la procedencia y el motivo del viaje de los huéspedes. A estas medidas se unen otras como la imposición de multas por parte del Ayuntamiento o, incluso, el aumento de la altura de las barandillas, que en algunos casos llegan a medir 1,20m.

   Pero, a pesar de todo, el balconing sigue siendo un fenómeno habitual en los hoteles. Cabe decir, para finalizar, que la erradicación del balconing es uno de los principales objetivos de las ciudades costeras, debido tanto a la peligrosidad de su práctica como a las molestias que causan a los demás personas que se hospedan en el hotel.

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