Por lo tanto, Jesús respondió y les dijo: De cierto, de cierto os digo que el Hijo no puede hacer nada por sí mismo, sino lo que ve hacer al Padre. Por todo lo que él hace, esto también hace el Hijo igualmente.

Porque el Padre ama al Hijo y le muestra todo lo que hace. Y mayores obras que estas le mostrará, para que vosotros os maravilléis.

Porque como el Padre resucita a los muertos y les da vida, así también el Hijo da vida a quien Él quiere.

Para el Padre a nadie juzga, sino que todo el juicio al Hijo,

para que todos honren al Hijo como honran al Padre. El que no honra al Hijo no honra al Padre que lo envió.

De cierto, de cierto os digo, que oye mi palabra y cree al que me envió, tiene vida eterna. No vendrá a condenación mas ha pasado de muerte a la vida.

De cierto, de cierto os digo que la hora viene y ahora es, cuando los muertos oirán la voz del Hijo de Dios, y los que la oigan vivirán.

Porque como el Padre tiene vida en sí mismo, y también dio al Hijo el tener vida en sí mismo.

Y le dio autoridad de hacer juicio, porque él es el Hijo del Hombre.

No os maravilléis de esto, porque vendrá hora cuando todos los que están en los sepulcros oirán su voz

y saldrán, los que hicieron lo bueno, a resurrección de vida, pero los que hicieron lo malo, a resurrección de condenación.

Después de esto Jesús fue a la otra orilla del Mar de Galilea o de Tiberíades,

y le seguía una gran multitud, porque veían las señales que hacía en los enfermos.

Jesús subió a una montaña y se sentó allí con sus discípulos.

Ahora, la Pascua, la fiesta de los Judios.

Cuando Jesús miró hacia arriba y vio acercarse a él una gran multitud, dijo a Felipe: - ¿De dónde compraremos pan para que coman éstos?

Pero dicho esto para ponerlo a prueba, porque Jesús sabía lo que estaba haciendo.

Felipe le respondió: Doscientos denarios de pan no bastan, por lo que cada uno reciba un poco.

Uno de sus discípulos, Andrés, hermano de Simón Pedro, dijo:

-Aquí hay un muchacho que tiene cinco panes de cebada y dos peces. Pero, ¿quées esto para tantos?

Entonces Jesús le dijo: 'Haz que la gente se sentara. Y había mucha hierba en aquel lugar. Se sentó, unos cinco mil hombres.

Entonces Jesús tomó los panes, y habiendo dado gracias, los repartió entre los que estaban sentados. Distribuidos de manera similar los peces, lo que querían.

Cuando se saciaron, dijo a sus discípulos: "Recoged los pedazos que sobraron,que no se pierda nada.

Los recogieron y llenaron doce canastas con los pedazos de los cinco panes de cebada que sobraron a los que habían comido.

Así que cuando la gente vio la señal que Jesús hizo, dijo: - Este es verdaderamente el profeta que había de venir al mundo!

Puesto que Jesús sabía que iban a venir a tomarle por la fuerza y ​​hacerle rey, se retiró otra vez al monte él solo.

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