El Automatismo Divino

¿Qué tan frecuente es para los que habitamos en este mundo pedirle a Dios que nos ayude a conseguir las cosas que necesitamos? Desde mi punto de vista es bastante frecuente, independientemente de las religiones, que son muchas, lo que cambia entre unos y otros es qué se pide, cómo se pide y qué se promete hacer para obtener la gracia del Todo Poderoso.

Estoy seguro que en algún momento de nuestra vida, nos hemos dirigido a Dios, para pedirle algo, unos por cualquier cosa estúpida o porque no tienen otra cosa que hacer, o por costumbre, otros por razones más serias e importantes y otros, que nunca nos acordamos de Dios, lo hacemos cuando nos embarga el miedo, por alguna circunstancia de la vida que consideramos muy peligrosa y de la cual no vemos salida. A aquellos que dicen que no le piden nunca a Dios, porque son ateos, porque son guapos, o porque no le temen a nada, yo sencillamente no le creo. Y estoy seguro que si se ven envueltos en una situación de extremo peligro, donde el mundo se les pone chiquitico, se acordaran de Dios.

Pero, sin tenemos en cuenta que en el mundo hay más de siete mil millones (7.000.000.000,00) de habitantes, nos podremos imaginar la ingente tarea de Dios para escuchar a diario a por lo menos el 10% de toda esa gente, que son setecientos millones (700.000.000,00) de personas pidiendo que le resuelvan su problema, de manera individual, es decir uno por uno; sabiendo, además, que un gran número de esas personas están haciendo su pedido en el mismo instante de tiempo.

Entonces un humilde mortal puede preguntarse: ¿como hace Dios para atender individualmente a ese montón de gente?, aquí en el planeta tierra. Eso sin considerar que, adicionalmente, debe ocuparse del funcionamiento y de las peticiones de todos aquellos otros planetas que no conocemos, y que también están habitados, además de estar pendiente de todo el funcionamiento de este universo y de quien sabe cuántos universos más. Solo se me ocurre pensar que Dios, sin menospreciar su inmenso poder, diseñó y puso en práctica un sistema automático, para poder dar respuesta y atender a todo el mundo en todo momento, y por supuesto, también coloco en automático el funcionamiento de todos los demás universos y mundos existentes.

Teniendo en cuenta el hecho que es claramente imposible para un ser humano a quien le hicieran tantas peticiones como las que le hacen a Dios, atender y responder a todos individualmente; sin embargo, esa tarea no es imposible para Dios. Esto es fácilmente verificable si solo observamos con detenimiento nuestro entorno, encontraremos muchos indicios de que Dios atiende a todo el mundo, y lo hace de manera individual. Pero cuando nos preguntamos: ¿Cómo lo hace? ¿Cuál es la respuesta? Para mí, la única respuesta posible es: “el mundo está en automático”. Y esto es verificable, porque Dios ha permitido que el hombre, mediante las investigaciones, con mucho trabajo y aplicando el método científico, haya ido descubriendo, poco a poco, unas cuantas de las Leyes mediante las cuales se expresa el automatismo diseñado por El.

Solo para indicar una de las más conocidas Leyes del mundo físico, mencionaremos la Ley de la gravedad, descubierta por Isaac Newton, donde se explica el porqué ocurren algunas cosas de manera recurrente e inevitables, y siempre ocurren de la misma manera; en este caso, si en cualquier lugar del planetas tierra lanzamos un objeto hacia arriba, alcanzará un máximo de altura y luego inevitablemente caerá de nuevo hacia abajo, y yo creo que Dios no está pendiente directamente Él de todo aquél que va a lanzar un objeto. Así mismo, mediante otro automatismo natural creado por Dios, si frotamos dos objetos uno contra el otro, se producirá calor entre ellos de manera automática e inevitable, por efecto del automatismo Divino.

Estos son sólo dos ejemplos de hechos que ocurren en el universo físico, tangible a la sensibilidad de los cinco sentidos normalmente conocidos del ser humano, pero estoy convencido que también ocurren cosas inevitables en el mundo abstracto, no tan tangible, si logramos activar alguno de los mecanismos automáticos que gobiernan esta parte del mundo, solo que no son tan sencillas de explicar cómo las antes expuestas.

Es el caso, por ejemplo de los milagros, o de eventos muchos más sencillos como las premoniciones o personas que han realizado acciones sobre humanas, como el conocido caso de una madre que fue capaz de levantar un vehículo con solo sus manos, para salvar a su hijo, y personas que han superado enfermedades mortales de manera inexplicable, que todos hemos podido ver en nuestro entorno más cercano. O incluso cosas que nosotros mismos hemos experimentado en nuestra propia vida, como el caso de adquirir el convencimiento que vamos a lograr algo y efectivamente lo logramos, a veces en condiciones muy desfavorables.

Todo esto yo lo veo como indicios de que de alguna manera hemos logrado activar el automatismo adecuado para que las Leyes de la naturaleza, creadas por Dios, actúen de acuerdo a nuestro deseo.

Estoy seguro que si revisamos detalladamente, todos alguna vez en la vida hemos logrado activar ese mecanismo que resuelve cualquier problema o situación, por muy compleja que parezca, de acuerdo a nuestro deseo.

El problema es que luego no sabemos cómo lo logramos y qué debemos hacer para activarlo de nuevo.

Sin embargo, existen monjes, clérigos, filósofos o estudiosos de la vida, que dicen ser capaces de realizar cosas sobrehumanas, y de hecho algunos lo logran. Creo que si rechazamos a los habladores y embaucadores que se dedican a engañar incautos, podemos plantearnos que hay personas que tienen la capacidad de activar las Leyes de los automatismos divinos. El punto es hasta donde tiene conocimiento y control de lo que hacen. Particularmente creo que no lo tienen, porque sus logros no son de naturaleza continua, esto es que son muchas mas las veces que fallan que las que aciertan, pero es un hecho que a veces aciertan.

Ahora bien, cuando nada se sabe de algo o no se tiene certeza, cualquier explicación es válida hasta que se demuestre que no lo es; bajo esta premisa expondré mi teoría, basado en lo que he visto, vivido y leído durante mi vida en este planeta, para mí el mecanismo que activa las leyes positivas de los automatismos de Dios que gobiernan el mundo es, sin dudas: La Fe.

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